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COLUMNA

Penas codificadas

"La crueldad es el vicio más natural de la mente torpe", es la cita del periodista Henry W. Nevinson que leemos en la web de la asociación animalista AnimaNaturalis. Desde ayer, este país es menos cruel, menos torpe: en el Congreso de los Diputados se aprobó la Ley de Identidad de Género.

La Historia ha sido cruel con las personas transexuales y ahora el Estado español, donde eran perseguidos y encarcelados incluso muerto Franco, y donde aún hoy sufren la discriminación, humillación e incomprensión de una sociedad torpe, les devuelve los derechos sustraídos.

Hay quienes prefieren esa torpeza mental que se traduce en crueldad real y los del Partido Popular en el Congreso votaron ayer en contra de la ley, cuando los del PP en el Senado habían votado a favor de la misma hace unos días: la torpeza suele ser contradictoria, aunque la crueldad no admite contradicciones. Pero han triunfado, bravo por el Gobierno de Zapatero, la justicia y la bondad sobre el vicio.

En España crece el rechazo hacia el 'espectáculo' taurino y los sufrimientos que causa a los toros

Contra otros crueles vicios de la torpeza seguiremos, sin embargo, luchando. Y así como nadie en su sano juicio dudaría hoy de la legitimidad de la lucha contra el racismo o contra el sexismo (y nadie dudará pronto de la legitimidad de la lucha transexual), llegará el día en que la lucha contra el especismo se considere un triunfo más de la justicia y la bondad.

La magnitud del sufrimiento que los animales humanos infligen a los animales no humanos (una magnitud de holocausto) nos obliga a la defensa de unos derechos por los que cada vez está más despierta la conciencia de los humanos mejores y por los que confiamos en que se sensibilicen los mejores gobiernos.

Así, la mañana del sábado nos concentraremos con Adda y la Fundación Altarriba frente a la sede del PSOE para exigir la inclusión del maltrato animal como delito en el Código Penal y, con ACTYMA, tarde y noche, ante la sede de la Conferencia Episcopal, por la permisividad y complicidad de la Iglesia Católica con los espectáculos donde se tortura y asesina animales.

La causa animalista está activa y es creciente porque la Humanidad empieza a darse cuenta de que la evolución moral de la especie pasa por reconsiderar su trato hacia los individuos de otras especies sintientes, como hizo hacia los de otras razas y géneros.

Bajo esa luz de la razón y del corazón, Igualdad Animal (cuatro de cuyos activistas esperan juicio por encadenarse ante el matadero de Leganés el Día Internacional de los Animales) convocó el domingo pasado a la concentración en Ventas contra el Gran Circo Mundial, que para su espectáculo utiliza animales secuestrados, esclavos, latigados, algo que ya está prohibido en muchos países y en ciudades como Barcelona.

Bajo ese anhelo de justicia, ha conseguido El Refugio la primera condena por abandono de dos perros. Bajo esa fe en la acción solidaria, voluntarios de Equanimal boicotearon hace unos días la IV Copa de la Caza del Zorro en Carballiño (Ourense), interponiéndose pacíficamente entre los animales y los cazadores armados.

Bajo la inspiración de la piedad, el Proyecto Gran Simio consigue que el Parlamento Balear sea el primero del mundo en aprobar una Proposición No de Ley de apoyo a su lucha contra la esclavitud de los grandes simios.

Bajo el impulso de la sensibilidad herida, Libera denuncia a los taurófilos Pío García Escudero (PP), Miguel Cid Cebrián (PSOE) o Joaquín Sabina, y Galgos sin Fronteras al eurodiputado Luis de Grandes (PP), y ANPBA ha conseguido que decenas de Ayuntamientos sean sancionados.

Bajo los estatutos de la compasión se ha creado el PACMA, partido que ha admitido la Comisión de Protección de los Derechos de los Animales del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona.

En el Parlamento Europeo, cuatro eurodiputados han presentado una Declaración, apoyada por otros cientos, cuyo objetivo es eliminar las subvenciones a los ganaderos de lidia y prohibir las corridas de toros.

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha recordado de nuevo, basándose en las encuestas, que en España crece el rechazo por el espectáculo taurino, es decir, por los inimaginables sufrimientos psicológicos y físicos que las puyas, banderillas y estoques provocan a los toros: apenas un 8% de los españoles apoya ese maltrato institucionalizado.

Es la primera ministra que defiende, valientemente, esta causa. Algún día celebraremos con ella el fin de la crueldad hacia los animales, como ayer celebramos el fin de la crueldad hacia los transexuales. Esas torpezas mentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007