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53 años de cárcel para un violador reincidente que estaba en libertad condicional

La Audiencia de Barcelona dictó ayer una sentencia que relata el infierno sufrido por una mujer, cuando Francisco Javier Pluma Vázquez se cruzó trágicamente en su vida. En poco más de dos horas la víctima fue violada en cuatro ocasiones de todas las maneras posibles, obligada a realizar varios reintegros de sus tarjetas de crédito y amenazada durante todo este tiempo con una navaja en el cuello. Hasta que la mujer sintió que le estaba clavando el arma en el cuello y decidió chillar para acabar con el calvario que estaba sufriendo.

Pluma había ingresado en prisión con 20 años para cumplir una pena de otros 26 años por violación y rapto, pero con las ventajas del derogado Código Penal quedó en libertad condicional en 2005, tras cumplir 12 años. El 4 de junio de ese año abordó a su víctima con una navaja de 15 centímetros de hoja y le exigió 20 euros para "dejarla en paz". La mujer accedió, pero después le reclamó que acudiesen a un cajero, de donde extrajeron 70 euros. Posteriormente le obligó a practicarle una felación, realizó una nueva extracción de 20 euros de otro cajero y la instó de nuevo a repetir aquella agresión sexual. Y así sucesivamente.

La Sección Octava razona que le impone la pena máxima prevista en el Código Penal por la "barbarie" y el "dolor físico" generados a la víctima. También precisa que esta vez habrá de cumplir íntegramente el máximo de 20 años que prevé la ley.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007