Elena Valenciano sustituye a Trinidad Jiménez en la ejecutiva del PSOE

La eurodiputada será la nueva secretaria de política internacional

Simultanear la secretaría de política internacional del PSOE con la secretaría de Estado para Iberoamérica, crea "confusión" y merma la dosis de libertad que debe tener el partido. Éstas son las razones que expuso ayer la titular de ambos cargos, Trinidad Jiménez, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para pedir su relevo en la ejecutiva del partido. La número dos de los eurodiputados españoles, Elena Valenciano, será su sustituta.

Hace seis meses, cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, comunicó a Trinidad Jiménez su nombramiento como secretaria de Estado para Iberoamérica, ella aceptó con entusiasmo, pero le indicó que lo razonable sería abandonar su puesto de máxima responsable de la política internacional del PSOE. El presidente, según las fuentes consultadas, atendió y asumió sus razones, pero le indicó que ese cambio se produciría "más adelante". La reunión del comité federal del partido que se celebrará el próximo sábado da cobertura para los cambios.

Zapatero y el secretario de organización, José Blanco, como número dos del PSOE, trataron ayer con Trinidad Jiménez su relevo por Elena Valenciano. Éste se producirá el sábado junto al nombramiento de la diputada sevillana Carmen Hermosín al frente de la secretaría de política institucional del PSOE, en sustitución de Alfonso Perales, fallecido la víspera de Nochebuena.

Las razones para el relevo de Jiménez, una de las máximas impulsoras de la candidatura de Zapatero a la secretaría general del PSOE en el Congreso de 2000, en el que ganó frente a José Bono, apuntan directamente "a la confusión", que se da en la práctica, al tener que defender las posiciones políticas del partido sin menoscabar el perfil institucional de una responsable gubernamental.

En el entorno de Jiménez se asegura que aunque la secretaria de Estado preserva al máximo su papel institucional, no es menos cierto que como responsable de partido se puede tener algo más de margen de maniobra y afrontar los temas conflictivos con "más libertad", ya sea en el caso del Sáhara u Oriente Próximo.

Viaje a Bruselas

Su trabajo como secretaria de Estado para Iberoamérica es muy apreciado por Zapatero, según fuentes gubernamentales, que la nombró expresamente para reactivar la política española en esa área del mundo. El lunes, Jiménez comienza una nueva tarea junto al secretario de Estado para Europa, Alberto Navarro, trasladándose a Bruselas para tratar de establecer vínculos más sólidos entre Europa y Latinoamérica.

Las mismas fuentes señalan que este trabajo no debe mezclarse, y así lo entiende Jiménez, con toda la política exterior que debe desarrollar en el PSOE y que ha llevado a cabo desde que formó parte de la primera ejecutiva de Zapatero. Durante dos años, la abandonó para ocuparse de la dirección del grupo municipal del Ayuntamiento de Madrid, pero tras ganar las elecciones el PSOE, volvió a su cargo en la ejecutiva socialista.

Otro de los aspectos que Jiménez cree anómalos es mantener una cartera en la ejecutiva cuando los ministros y secretarios de Estado que pertenecen a ese órgano no ostentan responsabilidad alguna, sino que son sólo vocales. Es el caso de los ministros Jesús Caldera, de Trabajo; y de Alfredo Pérez Rubalcaba, en Interior, y de las secretarias de Estado de Inmigración y de Cooperación Internacional, Consuelo Rumí y Leire Pajín, respectivamente. Se mantienen en la ejecutiva José Montilla, presidente de la Generalitat, y Juan Fernando López Aguilar, candidato a la presidencia de Canarias, ambos ex ministros y siempre vocales.

La secretaria de Estado confirmó anoche a este periódico su relevo y sus conversaciones al respecto con el presidente y con José Blanco. "Ha sido un privilegio y un honor desempeñar la secretaría de relaciones internacionales, y estoy contenta de dar paso a otra persona. Tanto al presidente como al secretario de organización les ha parecido conveniente el cambio en beneficio del buen funcionamiento del partido para que no haya ningún tipo de confusión ni de identificación inadecuada de papeles", señaló.

En la dirección del PSOE se ha pensado que Elena Valenciano -quien siempre se refirió a Trinidad Jiménez con afecto como "la jefa", al depender los eurodiputados orgánicamente de la ejecutiva federal y, por tanto, de la responsable federal- reúne todos los requisitos. Valenciano, brillante oradora, que se sitúa políticamente en el entorno más estrecho de José Blanco, tiene una trayectoria muy extensa desde que entró a los 17 años en las Juventudes Socialistas y a los 18 en el PSOE. Tras la dimisión de Joaquín Almunia como secretario general formó parte de la gestora, presidida por Manuel Chaves, que condujo al PSOE al 35º congreso que eligió a Zapatero secretario general. Es la número dos de los eurodiputados españoles, tras Enrique Barón, y la portavoz de los socialistas europeos en la Comisión de Derechos Humanos. Valenciano, y así se constatará en el comité federal del sábado, goza de gran prestigio en todos los ámbitos socialistas. Trinidad Jiménez aseguró ayer al presidente del Gobierno que Valenciano es "una gran sustituta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de febrero de 2007.

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