Reportaje:

Flamenco intelectual

El Mercat presenta 'Arena', una apuesta vanguardista del bailaor Israel Galván sobre el mundo de los toros, con música en directo

En el Teatre Ovidi Montllor del Mercat de les Flors de Barcelona no se veía ni una butaca vacía en la noche del viernes por la expectación que había despertado entre el público barcelonés la presentación del espectáculo Arena, del bailaor sevillano Israel Galván (premio Nacional de Danza 2005), para el que aún hay entradas para el espectáculo de esta tarde (19.00 horas). El público estaba entregado desde el principio, pues Galván reúne en esta obra artistas de primera categoría en directo, como son los cantaores Miguel Poveda y Diego Carrasco, el pianista Diego Amador, el Grupo de Percusión de la Orquesta Joven de Andalucia (OAJ) y la banda Charanga Los Sones. Además, el espectáculo también cuenta con la participación de Enrique Morente, que canta en un vídeo en el que se le ve, junto a Galván, presenciando una corrida de toros. Ese vídeo, que se recrea en tono ácido en los rostros del público que llena una plaza de toros, es uno de los grandes protagonistas de este original montaje, que también firma en la dirección Pedro G. Romero, colaborador habitual de Galván y recién galardonado con el Ciutat de Barcelona de Artes Plásticas.

El cante de Miguel Poveda y el piano de Diego Amador intervienen en los momentos más brillantes
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En la pantalla se ve a hombres y mujeres -con las caras sudadas propias de una tarde de calor- con sus gestos, sus costumbres, sus aplausos y sus abucheos. Es el lenguaje de los tendidos: brutal y pasional. Mientras, en la arena (el escenario), un hombre solo (Israel Galván) se enfrenta al toro y al público: dos enemigos mortales. El artista sevillano se caracteriza por presentar espectáculos novedosos de flamenco, intelectuales y vanguardistas. Lo consigue en parte en Arena, pero el espectáculo también gotea tradición, ortodoxia y solemnidad ancestral. Sin embargo, a su dramaturgia le faltan aristas y esto hace que en ocasiones caiga en la monotonía a pesar de la carga emocional que entraña el tema. Algunos fragmentos necesitan una dirección más ágil.

Este montaje está formado por seis movimientos coreográficos que van recorriendo el mundo taurino. Cada uno de ellos tiene el nombre del toro que mató a una figura del toreo: Bailaor, Granaíno, Pocapena, Burlero, Playero y Cantinero.

El espectáculo, de 90 minutos de duración, se inicia con unas palabras de Luis Miguel Dominguín sobre la muerte y el torero, y a continuación el cante de Morente irá introduciendo al espectador en cada uno de los seis movimientos coreográficos. El baile de Galván es bravo, con un trazo insolente bañado con una pátina de contemporaneidad. Su braceo exhibe un constante desafío, como las astas del toro. Su zapateo es versátil, no importa que lo realice descalzo o con zapatos. Lidia cada toro con un estilo diferente, echa mano de la danza clásica, de la contemporánea y del flamenco a su libre albedrío, creando un estilo salvaje y ritual con un encanto desgarrador para un sector del público, pero para otro puede resultar efectista. En todo momento su actitud es pendenciera, no así su mirada, que destila una tristeza que hiela el alma del público ¿o será el miedo?

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Los fragmentos brillantes abundan a lo largo del montaje, especialmente aquellos en los que interviene el cantaor Miguel Poveda, el piano de Diego Amador o, por ejemplo, en la secuencia en que Mercedes Bernal toca la Gaita del Pastor mientras Galván baila unas alegrías. El momento culminante de Arena es hacia el final, cuando se contempla al bailaor zapateando con unos cuchillos en sus zapatos y a la banda Charanga Los Sones interpretando el pasodoble Paquito Chocolatero.

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