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Reportaje:Dopaje

Con la EPO no se juega

Tres atletas de fondo han dado positivo en controles por sorpresa en las últimas semanas

A Johan Bruyneel las ganas de reír se le pasan enseguida. No está el horno para bollos, evidentemente, y menos cuando se cita la fatídica palabra de tres letras, EPO. "Eso, ni de broma. Acabarían llamándonos el equipo de la EPO. No, ni locos", dice el director belga cuando se propone la posibilidad de que sea Amgen, el laboratorio californiano que descubrió la EPO recombinante -y con ello, cambió para siempre la forma de practicar y entender el ciclismo-, la empresa que patrocine su equipo en sustitución de Discovery Channel, que en diciembre termina su ciclo de tres años de patrocinio.

Con la EPO no se juega. Y menos en el ambiente ciclista, aunque Amgen -laboratorio empeñado en limpiar la imagen de su producto estrella, y de demostrar que es tan bueno para hacer trampas en deportes de resistencia como para salvar la vida y mejorar la vida de pacientes con fallo renal- sea también el patrocinador de la Vuelta a California, carrera que, inevitablemente, se ha ganado el sobrenombre de Tour de la EPO.

"Los controles se hacen con más inteligencia, sabiendo a quién analizar y qué buscar"

La prueba comienza hoy bajo la advertencia formal del patrocinador de que este año habrá cuatro controles antidopaje diarios en busca de EPO -el año pasado no se efectuó ninguno- y con Ivan Basso -debuta con el equipo de Bruyneel, quien lo fichó pese a su presunta implicación en la Operación Puerto- luciendo el dorsal número uno ya que el ganador del año pasado, Floyd Landis, no participa.

De todas maneras, no sólo los ciclistas tienen que temer a los controles anti-EPO. El ambiente del atletismo invernal europeo tampoco está para gastar bromas. En las últimas semanas tres atletas, cada uno un mundo, una circunstancia, han dado positivo por EPO.

El primer positivo que se conoció fue el de la francesa Hind Dehiba, plusmarquista francesa de 1.500 metros, sometida a un control sorpresa cuando regresó en enero de un campo de entrenamiento en Albuquerque (Nuevo México). Las autoridades francesas sospecharon cuando fueron a buscar a la atleta a la dirección que había dejado en marruecos y se enteraron que a última hora, y sin aviso, se había marchado a Estados Unidos. En el aeropuerto de París fue detenida y registrada. En sus maletas, varias cajas con ampollas de hormona de crecimiento y otros medicamentos prohibidos.

Los otros dos positivos por EPO corresponden al fondista portugués Fernando Silva, subcampeón de Europa de cross, que se había sometido a un control sorpresa de su federación el 4 de diciembre pasado, una semana antes del campeonato. El resultado del análisis, efectuado en Madrid, se conoció en febrero. Como también se acaba de conocer el positivo por EPO de Jalid Zubá, campeón francés de cross, quinto del Europeo, controlado el 27 de enero en Pau tras ganar el campeonato militar de Francia.

"Estos casos, que me producen una gran alegría porque significan que mejoramos en nuestro trabajo, son fruto de que los controles se hacen ahora con más inteligencia", explica Juan Manuel Alonso, presidente de la comisión antidopaje de la federación internacional de atletismo (IAAF). "Todos los datos que hemos ido recabando sobre los atletas gracias a los análisis de sangre nos permiten establecer una lista de sospechosos sobre los que centramos los controles por sorpresa. Los franceses, además, utilizan los datos que les proporciona el seguimiento longitudinal a que someten a sus atletas".

El parámetro objetivo que mejor permite medir ese esfuerzo es el número de controles antidopaje por sorpresa efectuados este invierno, que en España ya han alcanzado la cifra de 109 (33 en octubre, 20 en noviembre, 15 en diciembre y 41 en enero. Ninguno ha resultado, de momento, positivo.

Poco después de la detención y el positivo de Dehiba, el presidente de la federación francesa habló poco después del ambiente de traficantes y camellos en sustancias prohibidas que rodea los campamentos de entrenamiento invernales, habitualmente situados en altura, en Estados Unidos, Francia, Marruecos, Grecia y otros países, y cómo muchos atletas, que están obligados a informar a la federación internacional de sus andanzas, mienten en los documentos para evitar los controles por sorpresa. La mayoría de los atletas, y sus entrenadores, se mueven independientemente, sin someterse a las normas de los equipos nacionales ni al control de sus clubes, y en invierno suelen desaparecer de la circulación, excepto los días de competición, concentrados con otros atletas.

Uno de los casos más dramáticos de los cambios repentinos de planes de los atletas, que normalmente pasan inadvertidos, fue el de la rumana Maria Cioncan. La mediofondista, medalla de bronce en los 1.500 metros de los Juegos de Atenas, falleció el 21 de enero en un accidente de circulación cuando regresaba a su país de su concentración invernal en Tricala (Grecia).

La noticia de que volvía de Gracia sorprendió a su federación porque en su formulario de desplazamientos Cioncan había señalado una dirección en un campo de entrenamiento en el Atlas marroquí. La pasada semana, la federación rumana suspendió hasta diciembre próximo a Stefan Berezgzaszy, entrenador de medio fondo del equipo nacional por "convencer" a Cioncan de irse a prepararse a Grecia en lugar de Marruecos sin el permiso ni el conocimiento de su federación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de febrero de 2007