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Reportaje:

"Dudo mucho que vendamos a Pau"

Jerry West, presidente de los Grizzlies, admite que Gasol "ha pedido ser traspasado"

Pau Gasol juega con una camiseta que ya no quiere ponerse, según Jerry West, presidente de los Memphis Grizzlies y mito del baloncesto estadounidense: "Pau ha pedido ser traspasado", explicó ayer West a este periódico, a través de un correo electrónico y justo antes de desembarcar en Málaga, donde presenciará la Copa del Rey. "La organización de los Grizzlies nunca ha intentado traspasar a Pau a nadie", continuó West, quien especificó que ésa era la única declaración que tenía que hacer sobre el pívot español y que esperaba que "se respete mi privacidad mientras presencio la Copa del Rey y disfruto de la calurosa hospitalidad del pueblo español". "Nuestra lealtad hacia él [Pau] es incuestionable. Se han dicho demasiadas cosas [sobre el traspaso] y casi todas ellas han sido falsas. Es muy dudoso que ocurra cualquier traspaso".

Pau Gasol vive enfrentado a una parte de la grada de Memphis, que le reprocha con puntuales pitidos y abucheos la mala marcha del equipo -el peor de la Liga con 12 victorias y 38 derrotas- y los rumores que rodean a su futuro. West, que de esto sabe un rato, que es la figura detrás del símbolo de la mejor Liga del mundo, no está de acuerdo: "Pau ha sido un gran compañero y también un fantástico jugador en la NBA", explicó. "La gente de España debería sentirse orgullosa de este joven gran hombre. Representa al país con orgullo y dignidad", cerró.

Las estadísticas de Pau hablan del líder del peor equipo de la mejor Liga de baloncesto del mundo: la madrugada del miércoles al jueves logró 29 puntos que no pudieron evitar la derrota de Memphis ante los Dallas Mavericks de un impresionante Nowitzki, autor de 38 puntos (113-97). "La verdad es que mentalmente no estuvimos preparados para conseguir darle la vuelta al marcador", admitió Gasol, atrapado en medio del particular modelo de negocio de la NBA.

Cuentan los columnistas estadounidenses especializados en la Liga que Memphis es un equipo en proceso de derribo y venta. Que Michael Heisley, el dueño, cree que hay que aligerar al club del sueldo del español -11 millones de dólares este año- para convencer a un posible comprador. Y que los Bulls de Chicago, los Nuggets de Denver, los Blazers de Portland, los Celtics de Boston y así una lista interminable de equipos le quieren aliviar de esa carga. Pau, mientras tanto, sigue en Memphis. Por mucho tiempo, según Jerry West.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007