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Irak se hunde en el caos y la violencia, con más de mil muertos en la última semana

EE UU reconoce que los insurgentes han derribado cuatro helicópteros en 15 días

Irak se hunde en una espiral de violencia. El Ministerio del Interior iraquí reconoció ayer que más de mil personas, en su gran mayoría civiles, murieron la semana pasada víctimas de múltiples atentados y de los bombardeos y combates entablados por los rebeldes contra las fuerzas norteamericanas. La sangría no parece querer detenerse. Con los hospitales desbordados de heridos por el atentado que causó el sábado más de 130 muertos en un barrio chií de Bagdad, ayer llovieron los proyectiles de mortero sobre un barrio suní y dejaron una veintena de muertos.

Los más de mil muertos hicieron que la semana pasada fuese una de las más violentas vividas por Irak desde la invasión norteamericana, en 2003. En Irak mueren de forma violenta una media de 100 personas al día, según la ONU.

El horror vivido el sábado en Bagdad se incrementó con la declaración de la policía de que habían sido hallados los cuerpos acribillados a balazos de 33 iraquíes sin identificar.

El caos en que se sume Irak llevó ayer al ministro de Exteriores de Japón, Taro Aso, a criticar la actuación de la Administración de Bush en ese país. Tokio es el mayor aliado de Washington en Extremo Oriente y mantiene desplegados en distintas bases de su territorio a 55.000 soldados norteamericanos.

Por otra parte, el Gobierno de Estados Unidos reconoció ayer que "algún tipo de fuego de tierra" derribó los cuatro helicópteros estadounidenses caídos en Irak desde el pasado 20 de enero. No está del todo claro, sin embargo, que este tipo de acciones suponga una nueva amenaza para la aviación norteamericana, aseguró el portavoz del Ejército, William Caldwell.

Ésta es la primera vez que la comandancia estadounidense en Irak reconoce públicamente que los cuatro helicópteros -tres pertenecientes al Ejército y uno de propiedad privada- fueron probablemente derribados. El general Caldwell aseguró que la investigación acerca de lo sucedido es por el momento incompleta, pero "parece que su caída fue en todos los casos el resultado de algún tipo de fuego de tierra". "No vemos esto sólo como un objetivo contra la fuerza multinacional", aseguró Caldwell. "Ha habido un esfuerzo mantenido desde que estamos aquí para proteger nuestros helicópteros. Sobre la base de lo que hemos visto, ya estamos realizando ajustes en nuestras tácticas, técnicas y procedimientos", añadió.

A su vez el coronel Doug Heckman señaló que EE UU pondrá en marcha "pronto" una campaña para estabilizar Bagdad y la ofensiva contra los militantes será de una escala jamás vista en estos cuatro años de ocupación. "Será una operación nunca vista en la ciudad", subrayó el coronel.

Además de la veintena de muertos habidos ayer en el barrio bagdadí de Al Azamiya, otros siete civiles murieron en atentados y ataques perpetrados en Bagdad, entre ellos un niño de corta edad. Además, en la ciudad portuaria de Basora, a unos 550 kilómetros al sur de la capital, unos desconocidos asesinaron al jeque Jalil al Maliki, uno de los dirigentes de la corriente política encabezada por el clérigo radical chií iraquí Múqtada al Sáder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de febrero de 2007