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Vicente se rompe y Cañizares sufre una conmoción

Frente a un visitante de acero, el Valencia mantuvo su coraza en Mestalla. Y provocó no sólo la segunda derrota del Atlético en la Liga fuera de su estadio, sino también su mayor goleada en el campeonato. Nunca este curso había recibido el Atlético tres goles. Es más, el conjunto de Aguirre sólo había encajado cinco tantos en sus desplazamientos, y ayer Leo Franco reapareció recogiendo tres veces el balón de sus redes.

El Valencia se ha hecho fuerte en su estadio: ocho victorias en 10 encuentros y sólo cinco tantos recibidos. El equipo de Quique aumentó su racha victoriosa, pero sufrió por el camino varias lesiones. "Me he roto", le dijo Vicente al técnico cuando fue retirado en la segunda parte. Después de dos asistencias de gol a Morientes, el extremo sufrió una lesión muscular y pidió el cambio. "Ha pagado el esfuerzo de estar mucho tiempo sin jugar", dijo Quique. Poco después le acompañó Cañizares, que en la primera parte sufrió una conmoción al chocar con Albiol. En un balón aéreo, ambos toparon y quedaron tendidos en el césped. Cañizares dejó su lugar a Butelle, que repitió en otro balón aéreo el choque con Albiol. "Ha sido un partido con un coste muy alto", reconoció Quique. "También lo ha sido el rendimiento. El Atlético vive de los fallos de los rivales, de su velocidad y de sus contragolpes. No queríamos dejarles correr y lo conseguimos".

Como en la ida en Madrid, el Valencia desmontó al Atlético al contragolpe. Y eso que el equipo de Aguirre llegó a Mestalla con unas estadísticas estupendas fuera del Calderón: el que menos partidos de la Liga había perdido como visitante (sólo uno, en su desplazamiento a Riazor en octubre) y el que menos goles encajaba lejos de casa (5). Lo del Atlético fuera de su estadio era cosa de contragolpe puro. De ahí que fuera el equipo del campeonato que menos centra al área de visitante, una opción que repescó ayer porque se vio obligado a llevar la iniciativa. La posesión del balón fue superior para el Atlético. Y el Valencia sentenció al contragolpe.

"El rival nos mató con dos pelotas aisladas, en dos contras extraordinarias", admitió el entrenador del Atlético, Javier Aguirre. "Fue un partido de pocas ocasiones y la diferencia se marcó en el ataque. Sabíamos que corríamos un riesgo al intentar ir a por el empate cuando perdíamos, pero no hubo más remedio. Habíamos dicho que no podíamos cometer errores y los cometimos. Tampoco es un delito perder en este campo. Tropezamos y ahora debemos mirar adelante", añadió el entrenador mexicano. ¿Y Agüero?, le preguntaron al técnico sobre la sustitución del argentino. "Lo cambié para mejorar al equipo", explicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de febrero de 2007