Naciones Unidas propone una soberanía bajo control internacional para Kosovo

El plan no habla de independencia pero garantiza una gran autonomía a la provincia serbia

Martti Ahtisaari, enviado especial de la ONU para Kosovo, presentó ayer su visión de futuro para la provincia serbia, que fuentes europeas consideran que conduce a una soberanía vigilada del territorio. La palabra "independencia" no aparece en la voluminosa documentación entregada por Ahtisaari a los seis países del Grupo de Contacto (Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Rusia). Los ministros de Exteriores de la OTAN reunidos en Bruselas manifestaron su pleno apoyo a Ahtisaari, mientras que Rusia, valedora de Serbia, recibió con frialdad el plan.

Tras un año largo de discusiones, el emisario de Naciones Unidas presentó sus ideas a los representantes del Grupo de Contacto en Viena. El informe es muy prolijo, con diversos anexos, y va acompañado de un DVD, según una fuente comunitaria. En las páginas, Ahtisaari presenta un detallado paquete de medidas y explica la futura organización del territorio, pero se detiene antes de ofrecer un título al proyecto por considerar que corresponde al Consejo de Seguridad determinar cuál debe ser el estatuto final.

La piedra angular del plan es el establecimiento de una presencia internacional que garantice la seguridad y una extrema autonomía a la minoría serbia (alrededor de 100.000 personas en una población que ronda los dos millones). "Eso es innegociable", tiene dicho Ahtisaari. El plan crea siete municipios serbios, con gran capacidad de autogobierno, y protege el nutrido legado histórico y cultural serbio en Kosovo, territorio que es la cuna de la nación serbia. Los serbios de Kosovo tendrán derecho a solicitar la doble nacionalidad y podrán mantener especiales vínculos económicos con Belgrado.

A cambio de esas atribuciones a la minoría, Ahtisaari concede a Kosovo la capacidad de firmar acuerdos internacionales y solicitar el ingreso en organizaciones internacionales, y hace que la futura Administración asuma los activos y pasivos de Serbia en el territorio. También dibuja la creación de una fuerza militar de unos 2.500 hombres dotada de armamento ligero. Sin hablar de independencia, la organización prevista por el emisario de la ONU hacer pensar en una cuasi independencia.

El plan estará sostenido por el continuado despliegue, por tiempo indefinido, de la KFOR, la fuerza esencialmente de la OTAN para Kosovo, ahora mismo dotada de 15.000 soldados de los que 650 son españoles. Además del componente militar, la futura tutela internacional tendrá una vertiente política a cuyo frente se hallará un representante de la UE -probablemente el holandés Peter Feith, antiguo representante de la OTAN en la región-, y de una vertiente de seguridad civil, también bajo responsabilidad de la UE, que ahora se estima en unos 1.400 efectivos (un centenar de jueces, fiscales y funcionarios de prisiones y el resto, policías aportados por los distintos Estados).

El plan fue presentado a puerta cerrada en Viena, y en Bruselas los ministros de Exteriores de la OTAN optaron por la máxima cautela. La consigna común fue expresada por el secretario general de la Alianza, Jaap de Hoop Scheffer: "Hemos apoyado, apoyamos y vamos a seguir apoyando a Martti Ahtisaari".

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Ministros como el francés Philippe Douste-Blazy o el italiano Massimo D'Alema fueron poco más allá. El plan "es una base realista para una solución y pido a los dirigentes serbios y kosovares que lo discutan de manera constructiva", dijo el francés. Según D'Alema "se ha entrado en una fase extremadamente delicada". Dijo sentirse como si estuviera en una cristalería en la que una sola palabra de más podía causar un desastre. "Mi consejo es que se busque una solución negociada, que se analice con atención el contenido de la propuesta y que se deje para el final el título: qué tipo de independencia o qué limitaciones a la soberanía", apuntó el italiano. En su opinión, deben evitarse reacciones que no dejen espacio a la negociación.

Ahtisaari hará oficialmente pública su plan el próximo día 2, tras presentarlo a las autoridades de Belgrado y Prístina, a las que alentará a discutirlo entre sí durante febrero para después ajustar el documento a las potenciales sugerencias y elevar la propuesta definitiva al Consejo de Seguridad a mediados de marzo.

Rusia, miembro del Grupo de Contacto y con derecho de veto en el Consejo de Seguridad, reaccionó ayer con frialdad y pidió que no se actuara con precipitación y se esperara a la formación del Gobierno en Belgrado antes de acudir al Consejo de Seguridad. Es la idea que también expuso el primer ministro serbio en funciones, Vojislav Kostunica, quien anunció que no recibirá a Ahtisaari el próximo viernes. Sí lo hará el presidente serbio, Boris Tadic.

La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, habla con el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, ayer en la sede de la OTAN en Bruselas.
La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, habla con el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, ayer en la sede de la OTAN en Bruselas.REUTERS

LOS PRINCIPALES PUNTOS DEL PROYECTO

Despliegue indefinido de fuerzas internacionales que garanticen la seguridad.

Tutela política de la Unión Europea a través de un representante.

Kosovo podrá firmar acuerdos y pedir el ingreso en organismos internacionales.

Formación de una fuerza militar de 2.500 hombres con armamento ligero.

Creación de siete municipios serbios con amplia autonomía.

Protección al legado histórico y cultural serbio.

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