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Reportaje:

Alva Noto experimenta con el sonido del error

El artista alemán presenta en Madrid 'Xerrox', su nuevo espectáculo

Carsten Nicolai (1965, Karl-Marx-Stadt), artísticamente conocido como Alva Noto, es la mezcla de un científico y un artista. "No me considero un músico. Ése es un término clasico. Yo creo y modifico sonidos". El fundador del sello de música microscópica Raster Noton, actúa esta noche en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía. Tras Insen, su exitoso periplo junto a Ryuichi Sakamoto, Alva Noto presenta Xerrox, una experiencia sonora sobre el error. Luego, por segunda vez en su carrera, pinchará junto a Olaf Bender, el otro fundador del sello, en un club cercano. A lo primero conviene llegar con tiempo, entrarán los 400 primeros.

La actuación de esta noche tiene nombre de impresora. "Es un homenaje a Xerox, los inventores de la fotocopiadora y la impresora. Uso Xerrox con una doble erre, para incidir en esa idea del error. Es muy simple, cada vez que haces una copia pierdes parte de la resolución del original. Te enfrentas al problema que el original es único y las copias son múltiples. Así es como funciona la publicidad, los libros, cualquier medio de publicación...", denuncia. "Al final se convierte en ruido, pero todavía puedes oír por debajo el sonido original".

La música es matemática, pero en Noto, que ha tomado prestado del inventor Thomas Alva Edison su segundo nombre, se da con toda crudeza. En lo sonoro y en lo visual. "Para esta obra he desarrollado un software especial, basado en algoritmos matemáticos para los cambios de resolución. Y otro para el visual", dice. Como ya hizo con Insen, y en un proceso de pura sinestesia, Noto muestra el sonido a través de programas informáticos: "Son píxeles moviéndose que forman casi una nube, con mucho grano. Es una nebulosa que puedes identificar imágenes. Como un test de psicoanálisis, una mancha Rocha".

Y todo este tinglado, ¿por qué? "Siempre me ha interesado llevar las creaciones de forma visible más allá de los límites auditivos. No podemos oír las frecuencias muy bajas o muy altas. La única manera de percibirlas es visualizando el sonido. He desarrollado unos principios básicos: bajas frecuencias que modulan superficies o frecuencias muy altas para manipular señales de televisores", explica.

La música electrónica de Noto no suena en ninguna discoteca. Lo suyo es la textura despojada de la base. Pero esta noche (a las diez), en la sala Batanga (Reina, 4), se le verá detrás de los platos junto a Olaf Bender, tratando de hacer bailar al público. "Es la segunda vez que lo hacemos. Será una de las sesiones más caóticas del año, pincharemos nuestros temas favoritos".

Difícil de imaginar por dónde pueden ir los tiros. "Hoy en día en lo comercial hay buenos productores que sigo, como Timbaland. Tienen buenos beats y sonidos. Pero en general, en Alemania hay una buena escena. El tecno sigue siendo interesante y, aunque no es mi música, desde luego no está muerto".

Frente al discurso casi agotado del pop y el rock, la electrónica, gracias a propuestas como las de Raster Noton, parece que aún tiene mucho que decir. "Son olas, el rock tiene momentos muy aburridos, pero siempre hay bandas que sorprenden, con ideas que redefinen la música, que innovan". Y Alemania sigue siendo el epicentro de la música electrónica europea. "Será porque somos como máquinas", dice Noto muerto de la risa.

Alva Noto. Hoy, a las 20.00, en el Museo Reina Sofía (Santa Isabel, 52). Entrada gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 2007