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Necrológica:

Bo Yibo, líder revolucionario chino que impulsó la apertura económica

Fue ministro con Mao y uno de los responsables del proceso de cambios liderado por Deng Xiaoping

Bo Yibo, líder revolucionario chino, que ascendió al poder de la mano de Mao Zedong en 1949, y fue uno de los responsables del proceso de apertura y reforma lanzado por Deng Xiaoping en 1978, falleció el 15 de enero en Pekín a los 98 años.

Bo Yibo era el último que quedaba vivo de los ocho inmortales, el grupo de ancianos dirigentes del Partido Comunista que sobrevivieron a la Revolución Cultural (1966-1976) y pilotaron el cambio de la China del aislamiento y la economía planificada de la época maoísta a la China de las reformas capitalistas de hoy. El título los ocho inmortales -acuñado en la década de los años noventa- hace alusión al grupo de divinidades taoístas del mismo nombre de la mitología china.

Bo Yibo -padre del actual ministro de Comercio, Bo Xilai- nació en la provincia norteña de Shanxi, y con 17 años se unió al partido. Sirvió como comisario político en el Ejército Popular de Liberación (EPL) durante la guerra contra Japón y la contienda civil contra los nacionalistas de Chiang Kai-shek, entonces en el Gobierno. Tras la victoria de los comunistas liderados por Mao, se convirtió en Ministro de Finanzas y viceprimer ministro.

De claras tendencias conservadoras, fue, como Deng Xiaoping, contrario a la liberalización política, y tuvo un papel clave en la purga en 1987 de Hu Yaobang -secretario general del partido-, quien propugnaba reformas políticas más rápidas.

En la primavera de 1989, apoyó la decisión del Pequeño Timonel de aplastar las protestas estudiantiles por medio de los tanques, lo que produjo la muerte de cientos de manifestantes en las cercanías de la plaza Tiananmen.

Tras la masacre pequinesa, el entonces ya anciano dirigente respaldó la decisión de Deng Xiaoping de nombrar a Jiang Zemin máximo líder del partido, un paso con el que algunos observadores políticos creen que pretendía promocionar el ascenso de su hijo Bo Xilai. El actual ministro de Comercio y antiguo alcalde de la ciudad costera de Dalian (en la provincia nororiental de Liaoning) es uno de los llamados príncipes herederos (descendientes, normalmente en la segunda generación, de antiguos altos líderes), y es visto como una estrella ascendente en la jerarquía china.

Como muchos de sus contemporáneos, incluido el propio Deng, Bo Yibo fue defenestrado durante la Revolución Cultural (el levantamiento lanzado por Mao para renovar el espíritu revolucionario y deshacerse de adversarios políticos) por defender mayores reformas económicas e intercambios comerciales con occidente.

Su casa fue saqueada por los Guardias Rojos (jóvenes radicales paramilitares), y pasó más de diez años en prisión, donde su esposa murió a causa de las palizas recibidas. Sus hijos -tuvo seis- fueron encarcelados o enviados a campos de trabajo a algunos de los lugares más pobres de China. Bo fue rehabilitado en 1978, y al año siguiente volvió a ocupar el puesto de viceprimer ministro.

El veterano de La Larga Marcha -el mítico recorrido de 8.000 kilómetros emprendido por el Ejército Rojo, con Mao a la cabeza, entre 1934 y 1935 para replegarse y reorganizar la resistencia contra los nacionalistas- aseguró una vez que el futuro de China pasaba por lograr una mayor prosperidad. "Si queremos sobrevivir y afianzarnos en el mundo, debemos tener un sentido de la urgencia", dijo. Una frase que sigue vigente hoy en un país, que está sumido en un proceso de cambio de una velocidad y una magnitud sin precedentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de enero de 2007