Reportaje:Pelea en la Liga | 17ª jornada

"El tipo tranquilo"

Los zaragocistas, asombrados por la violencia de Diogo

Cuando el colegiado Undiano Mallenco decretó el final del partido entre el Zaragoza y el Sevilla (2-1), el uruguayo Carlos Diogo y el brasileño Luis Fabiano se enzarzaron en un pugilato tan tremendo como absurdo. Todo empezó porque el lateral del Zaragoza, que se pasó de frenada, pisó la mano del delantero. Éste, molesto por el pisotón y por la derrota, intentó darle un cabezazo. En vano. Engrescado, Diogo le correspondió con un puñetazo en el pómulo izquierdo. Y se desató una pelea, sin apenas contacto, en la que los brazos, a modo de molinillo, buscaban el rostro contrario

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Nadie del vestuario zaragocista se explica el calentón del Diogo, formado en el River Plate uruguayo, curtido en el Peñarol, crecido en el River Plate argentino y apenas utilizado en el Madrid la temporada pasada. "Nos ha extrañado muchísimo porque es muy tranquilo", reconoció ayer Juanfran. "En los entrenamientos siempre está calmado", argumentó Piqué. "Es raro porque él no es así", concluyó Gaby Milito.

Si en algo ha destacado Diogo desde que llegara al Zaragoza es por su flema diaria. Introvertido y reservado, el uruguayo encuentra su ambiente envuelto entre los argentinos del equipo. Pero con el resto de la plantilla, a pesar de no tener discrepancias, es tímido y un tanto adusto. Lo contrario que con su hermano, quien siempre le hace de chófer y con quien comparte todas las mañanas el mate que lleva al campo de entrenamiento. Pero poco más se sabe de Diogo, que a la mínima ocasión se refugia en sus gigantes auriculares para escuchar música típica de su país.

No es, sin embargo, la primera vez que se calienta en exceso. Ya lo hizo en junio de 2005, en un partido entre Uruguay y Venezuela clasificatorio para el Mundial de Alemania 2006. El lateral, cuando apenas se había cumplido media hora, golpeó a Jorge Rojas sin estar la pelota en juego. Fue expulsado.

Tras el duelo ante el Sevilla, Diogo expresó su arrepentimiento. "Pido perdón a todo el mundo por lo ocurrido", se lamentó cariacontecido. Pero apostilló: "La pelea se inició porque pisé sin querer su mano. Él no lo entendió así y... son cosas que pasan".

El hinchazón del pómulo de Luis Fabiano era patente. "Diogo tenía una contusión en el cuello después del forcejeo que mantuvo con el rival", completó ayer Francisco Checa, secretario general del Zaragoza.

Los asesores jurídicos del Sevilla ya han avisado de que estudiarán el vídeo de la pelea para presentar alegaciones con el objeto de evitar un castigo excesivo por parte del Comité de Competición. El Zaragoza, aunque no lo reconoció abiertamente, también postula la opción de presentar alegaciones.

"Espero que no sea un castigo muy duro", proclamó Diogo. "Veremos qué decide el comité", comentaron al unísono el técnico del Sevilla, Juande Ramos, y el del Zaragoza, Víctor Fernández.

A la espera de la resolución, uno de los precedentes fue el puñetazo del barcelonista Romario al sevillista Simeone en 1994. El ariete fue sancionado con cuatro partidos y una multa de casi 2.000 euros.

EL ACTA ARBITRAL

"Una vez finalizado el encuentro y cuando todavía se encontraban ambos equipos en el terreno de juego, observé que el jugador número 2 del equipo Real Zaragoza SAD D. Carlos Andrés Diogo Enseñat y el jugador número 10 del equipo Sevilla F. C. SAD D. Luis Fabiano Clemente estaban golpeándose mutuamente mediante puñetazos, sin poder precisar quién de los dos inició la acción, motivo por el cual mostré a ambos jugadores la tarjeta roja"."El delegado del Zaragoza me presenta parte médico del jugador número 2 de su equipo. El delegado del Sevilla me presenta parte médico del número 10 del suyo. Adjunto ambos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 07 de enero de 2007.

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