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CARTAS AL DIRECTOR

Levantando murallas en la Universidad

Cuando el hombre se siente amenazado por su debilidad ante posibles ataques de extraños, levanta altas murallas a su alrededor. El profesorado de las universidades de la Comunidad Valenciana debe sentirse muy débil ante la posible llegada de profesores de otras universidades extranjeras, léase cualquiera del resto de comunidades españolas, pues ha establecido o va a establecer la aplicación de unos baremos aberrantes e inmorales para la contratación de profesores de la categoría contratado doctor. Y es que el botín es suculento: nada menos que un contrato indefinido en los tiempos que corren y con un sueldo de casi 2.000 euros al mes.

La Universidad de Valencia está protegiendo a sus profesores en las convocatorias que ya han sido publicadas y resueltas con un baremo que puntúa casi tanto el expediente académico (15 puntos), es decir, los cuatro años de carrera más los cuatro de doctorado y el haber obtenido becas de investigación, como el conocimiento del valenciano (10 puntos), que para algunos supone prácticamente el sencillo hecho de haber nacido en la Comunidad Valenciana. ¿Por qué, si una universidad tiene dos lenguas oficiales, una de ellas se valora muy altamente y otra simplemente se da por supuesta? Me parece inmoral el elevado valor de una lengua que para algunos es la materna, y lo digo desde mi acreditado conocimiento del valenciano y habiendo nacido en la Comunidad Valenciana. Si ello no es suficiente, se reservan 10 puntos más para el profesor que en el momento de la convocatoria del concurso esté contratado por la Universidad de Valencia en cualquier categoría inferior. Y si no es suficiente todavía, añade a cada mérito del baremo un coeficiente de corrección de 1,5 puntos más por cada mérito que tenga que ver con algo realizado en dicha universidad.

Pero ¿qué tenemos que corregir? ¿No se trataba de corregir la tan cacareada endogamia de la Universidad española mediante la LOU? ¿O es que quizá tenemos que corregir a nuestros profesores, a esos que calientan la silla y no quieren moverse de su universidad, muertos de miedo por cualquier "extranjero español"? Lo peor de todo es que este tipo de cosas están ocurriendo en otras universidades españolas que maquillan la aplicación de sus baremos para preservar al candidato de la casa por encima de otros más preparados, pero nunca habíamos visto semejante desfachatez producto del simple miedo a la competencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006