Reportaje:

El año trágico del metro de Valencia

Un nuevo descarrilamiento, ayer en Alicante, cierra el ejercicio más nefasto de Ferrocarrils de la Generalitat, que en julio sufrió el accidente más grave de la historia, con 43 muertos

Al final se quedó en un gran susto, pero los usuarios de Ferrocarils de la Generalitat Valenciana (FGV) comprobaron ayer de nuevo la necesidad de incrementar las medidas de seguridad para prevenir accidentes en la red de transporte público. El ferrocarril de vía estrecha que une Alicante con Dénia, conocido como el trenet, descarriló a su paso por El Campello, localidad del extrarradio a unos 12 kilómetros de la capital, sobre las 6.30. Sucedió cerca de un paso a nivel, en el núcleo urbano. Los vagones y la maquinaria, de la serie 2.500, eran nuevos, una de las últimas adquisiciones de FGV. Pero el convoy descarriló y se salió de la vía llevándose por delante a una docena de vehículos que estaban aparcados en la calle. Por fortuna, ninguno de los 20 pasajeros que a esa hora viajaban en el tren sufrió herida alguna, y tan sólo se llevaron "un gran susto", según fuentes de la compañía.

Los grupos de la oposición piden otra vez responsabilidades al Consell del PP

El de ayer es el último de una larga lista de incidentes, en un año trágico para FGV, que el día 3 del pasado mes de julio saltó a las primeras páginas a raíz del terrible accidente en el túnel de la línea 1 del metro de Valencia, que se cobró las vidas de 43 viajeros. Los trenes de la empresa pública de transporte metropolitano de la Generalitat, creada en 1986, han sido constante motivo de noticia a lo largo del año: se han producido más de una docena de accidentes, aunque ninguno, de las dimensiones del registrado el fatídico 3 de julio en el túnel de la línea 1. Averías, atropellos, descarrilamientos, colisiones con vehículos y con autobuses, caídas de la catenaria..., han estado a la orden del día.

Pese a la larga lista de incidentes, el Gobierno valenciano (PP) ha eludido asumir responsabilidades. Ni siquiera lo hizo a raíz de la muerte de 43 viajeros en el accidente del 3 de julio, que el Consell atribuyó a un "error humano", el del maquinista del tren siniestrado, que falleció y que por lo tanto no pudo explicar la razón por la cual entró a 80 kilómetros por hora -el doble de la velocidad permitida- en la última curva del túnel que une las estaciones de Plaza de España y de Jesús, en pleno centro de Valencia. Además, el PP liquidó en cuatro días la comisión de investigación sobre el terrible accidente, creada en las Cortes Valencianas, donde vetó comparecencias y solicitudes de documentación de los grupos de la oposición. Y nadie dimitió. Eso sí, poco después, FGV empezó a colocar balizas de frenado. Un sistema de seguridad que, de haber estado instalado antes del 3 de julio, habría evitado el accidente.

Fuentes de la dirección de FGV afirmaron ayer que el descarrilamiento del trenet en El Campello pudo deberse a la caída de tensión eléctrica registrada la noche del jueves y que provocó, a su vez, "un fallo en el enclavamiento y en el sistema de cambio de agujas de la vía".

Algunos testigos recordaron cómo se despertaron oyendo "un ruido muy grande y un temblor tremendo". Isabel Beltran apuntó a Efe que su coche quedó "hecho polvo al ser arrastrado por el tren", al igual que otros 11 vehículos que estaban estacionados. "Pensamos si era una bomba o un terremoto", confesó otra vecina, Celia Jiménez. El descarrilamiento del convoy se llevó por delante la barandilla de seguridad, que frenó el impacto de los vagones sobre los coches. Mientras esto ocurría en el exterior, dentro del tren sus pasajeros, angustiados y nerviosos, tuvieron que esperar 15 minutos hasta que los efectivos policiales pudieron evacuarles.

El siniestro no interrumpió el tráfico ferroviario, ya que se produjo en una zona de doble vía, pero por precaución y para facilitar las labores para situar al tren en la vía, desde las ocho de la mañana y hasta las doce el tráfico quedó interrumpido entre las paradas de Fabraque-El Campello-Pueblo Español.

El diputado de Esquerra Unida-L'Entesa Joan Antoni Oltra exigió la "dimisión" del consejero de Infraestructuras y Transporte de la Generalitat, José Ramón García Antón, y su comparecencia en las Cortes Valencianas para explicar lo sucedido. El secretario de Infraestructuras del PSPV-PSOE, José Antonio Godoy, también pidió la comparecencia de García Antón, y Jorge Espí, secretario comarcal del PSPV, dijo que este siniestro confirma la necesidad de que la Generalitat "invierta en seguridad y calidad" en los transportes.

Desperfectos ocasionados por el tren tras descarrilar.
Desperfectos ocasionados por el tren tras descarrilar.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de diciembre de 2006.

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