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El dirigente socialista Alfonso Perales fallece a los 52 años

Diferentes partidos se suman al dolor por la muerte del secretario de Política Autonómica

El secretario federal de Política Institucional y Autonómica del PSOE, Alfonso Perales, murió ayer en su casa de Conil (Cádiz) a los 52 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón. Enemigo de los protagonismos, Perales fue una de las personas clave que logró sumar los apoyos suficientes para que los Estatutos de Valencia, Cataluña y, especialmente, el de Andalucía consiguieran salir aprobados. "Cada día tiene su afán", era el lema político y vital de este político.

Culto, dotado de una inteligencia excepcional y de un sentido del humor envidiable, Alfonso Perales nació en Alcalá de los Gazules (Cádiz) el 17 de julio de 1954. Su biografía política comenzó muy joven: militante del PSOE desde 1971, asistió al congreso de Suresnes, donde Felipe González fue elegido secretario general.

Licenciado en Historia, su vida política está ligada a Andalucía. Fue concejal en Cádiz, presidente de la Diputación gaditana, secretario de Organización del PSOE andaluz, responsable federal de Política Municipal, consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía desde 2000 a 2004, diputado en cuatro legislaturas y secretario federal de Política Institucional y Autonómica del PSOE.

Aunque le gustaba más el trabajo en la trastienda, por deseo expreso de su amigo y presidente de la Junta, Manuel Chaves, fue miembro de la ponencia de reforma del Estatuto andaluz. "No hay político que se resista a contestar a la pregunta de un periodista, porque si no parece que uno es de cuarta fila. Pero yo no sé nada", era una de sus respuestas cuando se le inquiría sobre las negociaciones.

Perales supo que tenía cáncer el pasado 14 de noviembre, dos días después de celebrar con los suyos en un mitin la aprobación del Estatuto por abrumadora mayoría en el Congreso.

Perales, que hoy será enterrado a las 12.30 en su localidad natal -al acto acudirá el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero-, resultó imprescindible tanto para Chaves como para la dirección federal de los socialistas y su secretario general. "¡Me traigo a Alfonso!". Con tono alegre, hace poco más de tres años, Zapatero anunció la incorporación de Perales a la dirección del partido. Con ello demostraba que el hecho de que el político andaluz hubiera estado más cerca de la candidatura de José Bono que de la suya en el congreso federal no disminuía ni un ápice la alta consideración hacia aquél. Zapatero reparó, y mucho, en él porque fue uno de sus jefes en la ejecutiva federal de 1996, en la que Perales era responsable de política municipal y Zapatero un simple vocal, con Joaquín Almunia en la secretaría general y Ciprià Ciscar en Organización.

Su talante le granjeó el aprecio personal de propios y ajenos. Las palabras de hondo pesar que ayer expresaron los dirigentes de IU y del PP con los que tuvo más trato lo pusieron de manifiesto. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ofreció sus condolencias. La homóloga de Perales en el PP, Soraya Sáenz de Santamaría, lamentó con palabras de profundo afecto la muerte "de Alfonso".

Las tensiones entre diferentes barones socialistas en torno al control del agua fueron las últimas tareas que afrontó Perales, como recordó ayer con intenso dolor el secretario de Organización, José Blanco, quien tenía en Perales una pieza esencial del engranaje de la máquina socialista, siempre en aras de la paz interna. Eso sí, de puertas adentro, Perales ejercía de dirigente federal y sus interlocutores, de diferentes comunidades, sabían lo inapelable de alguna de sus sentencias: "Eso no va a poder ser así, eso hay que cambiarlo y se va a cambiar". Casi siempre referida la advertencia a pretensiones estatutarias imposibles de asumir "por el partido y por el Gobierno".

"Se emociona mucho, nos pide que esperemos unos días", comentaba Blanco hace diez días, cuando en nombre de Perales recibió el premio Luis Carandell al político con mejor relación con la prensa, que concede la Asociación de Periodistas Parlamentarios. Decenas de dirigentes de todos los partidos acudieron anoche al tanatorio de Chiclana a expresar su pésame a la viuda, Ofelia Moreno, y a sus dos hijos. Chaves no pudo ni dirigirse a los medios por la emoción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de diciembre de 2006