La división interna del BNG se traslada a las principales agrupaciones locales

La Executiva nacionalista sigue sin constituirse tres semanas después de la asamblea nacional

La división interna que protagonizó la reciente asamblea nacional del Bloque Nacionalista Galego (BNG) se ha trasladado a las asambleas locales de la organización reunidas en los últimos días para elegir a sus representantes en el Consello Nacional. En este órgano tienen asiento medio centenar de miembros designados directamente por la asamblea nacional, un representante por cada una de las organizaciones políticas que forman parte del BNG y otras 50 personas elegidas por las asambleas locales en proporción a su número de militantes.

La presentación de varias candidaturas en Vigo y A Coruña hizo visible el enfrentamiento entre distintas corrientes de opinión, aunque el juego de alianzas -planteado en general entre críticos y oficialistas- no fue idéntico en todas las circunscripciones. La máxima expresión de la división interna se vivió en la asamblea de Santiago, en la que compitieron cuatro listas. La primera de ellas fue presentada conjuntamente por los críticos afines al ex portavoz nacional, Xosé Manuel Beiras, y los del grupo impulsado por Alberte Rodríguez Feixóo y Camilo Nogueira. Las otras tres, por el Movemento pola Base, los quintanistas y la UPG, que en Compostela acudieron separados.

El proceso, sin embargo, está resultando mucho más tranquilo en las agrupaciones territoriales más pequeñas, en las que, por regla general, sólo se ha presentado una lista.

Relación de fuerzas

El plazo de celebración de las asambleas locales no finaliza hasta el fin de semana, por lo que no será hasta la semana que viene cuando se habrá completado la renovación del Consello Nacional. Si las votaciones ratifican la relación de fuerzas establecida en la duodécima asamblea nacional -algunas fuentes afirman que incluso puede arrojar un resultado más favorable a los críticos- las corrientes de opinión contrarias a la alianza formada por Anxo Quintana y la UPG gozarán de un amplio colchón desde el que defender sus puntos de vista durante los próximos tres años.

Y mientras se completa la elección de todos los miembros del Consello Nacional, la nueva Executiva del Bloque, elegida el pasado 3 de enero, sigue sin constituirse. El apoyo que los militantes dieron a los críticos del Encontro Irmandiño, A Alternativa y el Movemento pola Base forzó a Quintana a incluir a su pesar a cinco de ellos en la lista del máximo órgano de gestión del nacionalismo gallego.

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Una primera reunión de la Executiva, planteada inicialmente para este lunes, fue suspendida sin explicación. Fuentes del sector crítico relacionan el retraso en la constitución de este órgano con las dificultades que tiene Anxo Quintana para decidir qué responsabilidades otorgará a los tres representantes de la lista de Encontro Irmandiño y los dos de Alternativa que forman parte de la Executiva (el Movemento pola Base renunció a estar representado).

El retraso en la constitución de la Executiva a pocos meses de un proceso electoral tan comprometido como las municipales y, sobre todo, en vísperas de la reunión que Quintana mantendrá mañana con el presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, está causando cierto malestar entre los críticos, que quieren hacer oír su voz en las negociaciones sobre la reforma del Estatuto de Autonomía.

En la nueva Executiva del BNG no tendrán asiento algunos de sus dirigentes más relevantes de los últimos años, entre ellos, el portavoz parlamentario, Carlos Aymerich o el responsable de organización, Lois Obelleiro. La Unión do Povo Galego (UPG), con siete representantes (entre miembros del partido y afines a su secretario general, Francisco Rodríguez) sigue siendo el centro de gravedad del máximo órgano del Bloque. La lista de completa con tres representantes del llamado quintanismo (incluido el propio portavoz nacional, Anxo Quintana) y los citados cinco críticos, entre los que están Xosé Manuel Beiras y Alberte Rodríguez Feixóo.

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