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Quintana presenta una "ciudad industrial del futuro" en Ourense

El proyecto, en las cercanías de Allariz, prevé 400 millones de inversión

Cuatrocientos millones de euros de inversión para crear 4 millones de metros cuadrados de suelo industrial y 2.000 viviendas protegidas situarán a Ourense entre la Galicia más desarrollada. El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, fue ayer profeta en su tierra al anunciar la creación de una nueva ciudad y zona industrial, el Parque do Val da Rabeda, para "atraer y extender la pujanza económica de la franja atlántica hacia el interior".

El proyecto de esta "nueva ciudad del futuro" se desarrollará en una zona habitada, eje de confluencia de los ayuntamientos de San Cibrán das Viñas, Taboadela, Paderne y Allariz. Quintana retornó a sus orígenes con el compromiso político e institucional de "romper con la inercia del tiempo y cambiar la historia que aboca al interior de Galicia al abandono".

El vicepresidente de la Xunta ejerció en su tierra esa política de transformación que lo impulsó en Allariz durante su etapa de alcalde. El "mayor proyecto previsto por el Gobierno autónomo en Ourense para esta legislatura" fue presentado por Quintana como un ambicioso plan, no sólo millonario, sino también revolucionario, consistente en cambiar el curso de la historia "a partir de la idea de que las carreteras no sirven sólo para marcharse de Ourense, sino también para venir", manifestó.

"Existe una Galicia", añadió el vicepresidente de la Xunta, "que ejerce de polo económico fijado en la franja atlántica y su evolución normal sería un crecimiento paralelo al éxodo del interior a esta zona como ocurrió hasta ahora, pero nosotros nos disponemos a cambiar la historia". Quintana se mostró convencido de que la provincia de Ourense podrá aprovechar, a partir de este proyecto, la pujanza económica atlántica, a sólo una hora de distancia.

Espacios verdes, cuatro zonas industriales, un polígono de nuevas viviendas y un campus industrial, constituirán la nueva ciudad proyectada por el arquitecto César Portela que, con la conselleira de Vivenda, Teresa Táboas, acompañó al vicepresidente de la Xunta en la presentación de este plan de desarrollo. Según los cálculos iniciales, la zona residencial costaría 145 millones y el coste de los servicios de agua e infraestructuras así como la conexión a la red de comunicaciones sumarían unos 334 millones.

Según destacó la conselleira, el proyecto tendrá una doble vertiente, residencial y empresarial, y mantendrá criterios estrictos de viabilidad medioambiental, calidad en las viviendas, exquisito diseño para actuar en una zona densamente poblada, pero sin deteriorar lo existente, y conectado con la autovía A-52 y con la vía del ferrocarril. La iniciativa contempla, además, la rehabilitación del patrimonio en los ayuntamientos implicados.

El Val de Rabeda ya había sido codiciado por el gobierno anterior de la Xunta como lugar de inversión empresarial, "pero se limitaron a hacer parques empresariales sin sentido", manifestó la conselleira. "Nosotros", añadió, "lo vemos como el lugar ideal para iniciar el camino de vuelta del atraso, el abandono y el subdesarrollo del interior". El PP acusó ayer a Quintana de ocultar al Parlamento el proyecto de Val da Rabeda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de diciembre de 2006