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La ruptura de la fusión de las autopistas suspende el pacto accionarial entre ACS, La Caixa y los Benetton

Una de las consecuencias inmediatas de la ruptura de la fusión entre Abertis y Autostrade es la suspensión del pacto accionarial a tres bandas suscrito la primavera pasada entre la constructora ACS, La Caixa y la sociedad Schemaventotto, que controla la familia Benetton.

La constructora y la caja son los dos principales accionistas de Abertis, con un 24,8% y 23% del capital, respectivamente. Schemaventotto es, por su parte, el primer accionista de Autostrade, con un 51% de las acciones. Abertis es accionista, además, de Autostrade, al controlar un 13,3% de la misma sociedad Schemaventotto.

En virtud de dicho pacto parasocial, registrado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores con fecha del pasado 3 de mayo, los tres accionistas mencionados se otorgaban mutuamente el "derecho de adquisición preferente" en el caso de que uno de ellos deseara desprenderse de un paquete accionarial significativo de Abertis Infraestructuras. El acuerdo hacía referencia a las acciones de que fueran titulares "en la actualidad o en el futuro" ACS, La Caixa y Schemaventotto. Y debía aplicarse a cualquier enajenación de acciones, obligaciones o bonos convertibles en acciones que, en el plazo de 12 meses, representaran al menos el 1% del capital social de la compañía de infraestructuras, a un precio equivalente a la "media de cotización en Bolsa de las acciones en los 30 días anteriores".

El derecho de adquisición preferente debía ejecutarse en los 20 días siguientes a la notificación de la intención de venta de las acciones.

Tanto fuentes de Abertis como fuentes de ACS recordaron ayer que la entrada en vigor de dicho pacto, con una duración prevista de tres años, estaba vinculada a la efectividad de la fusión entre Abertis y Autostrade. Añadieron que el pacto sólo será aplicable en el caso de que ambas compañías lleguen a retomar su proyecto de integración. La gran fusión de las autopistas fue suspendida la semana pasada por los obstáculos introducidos al proyecto por el Gobierno italiano, pero las empresas no excluyen que en el futuro puedan volver a ponerla en marcha en el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2006