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El presidente de la CEV insta a las cajas a primar la cooperación y las fusiones entre empresas

José Vicente González, presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), ofreció ayer un realista y demoledor balance de la evolución económica de la Comunidad Valenciana a lo largo de la última década; apuntó las carencias que oculta un crecimiento impulsado casi en exclusiva por la creación masiva de empleo; e instó a las cajas de ahorro a fomentar la cooperación entre empresarios y las fusiones de empresas para salvar la atomización que lastra el tejido industrial valenciano. "Por sus características, las cajas de ahorro deberían ser punta de lanza" de una transformación del sistema financiero, explicó González, que lleve a las entidades de crédito a apostar por "la financiación de nuevos proyectos con base tecnológica" en detrimento de su tradicional esquema de "financiación de tangibles: solares, naves, máquinas...". "Las sociedades de capital riesgo, privadas, pero sobre todo públicas o promovidas por las cajas, deben enfocar su actividad a las pymes, primando los procesos de cooperación y las fusiones", añadió González en una conferencia que dictó anoche en el Club de Encuentro.

El presidente de la patronal de Valencia recordó que el crecimiento económico de la Comunidad Valenciana a un promedio anual del 3,6% durante los últimos diez años responde a "un modelo que tiene límites humanos, tecnológicos y económicos" porque se sustenta exclusivamente en la creación de empleo. La productividad, sin embargo, el resultado de dividir la riqueza regional por el número de trabajadores que la generan, "no ha crecido prácticamente nada" en el mismo plazo. Y por varias razones.

En primer lugar, por la escasa inversión en educación y el fracaso escolar -"el porcentaje de nuestros jóvenes que estudian es similar a la media europa, el porcentaje de los que acaban es sensiblemente inferior"-; por la escasa dignidad que se concede a la Formación Profesional; y por los drásticos cambios que sufre el sistema educativo en su conjunto - "no puede venir cada ministro con una reforma bajo el brazo"-. Y, en segundo lugar, por la escasa inversión, sobre todo privada, en investigación e innovación, un apartado en el que González invitó a las cajas de ahorro a jugar un papel clave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de diciembre de 2006