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Entrevista:Francisco Leiro | Escultor

"El arte sigue siendo un medio poderoso de denuncia"

Santiago
A punto de cumplir 50 años, Francisco Leiro se ha convertido en el gran escultor de la Galicia contemporánea. La fuerza casi brutal que emana de sus creaciones tiene una raíz poderosa en la cultura gallega, como apunta él mismo, aunque también reivindique el cosmpolitismo de un artista que vive la mayor parte del año en Nueva York.

La forma preferida de expresión de Francisco Leiro (Cambados, 1957) no es la palabra sino sus manos con las que desde hace tres décadas construye esculturas de madera y metal que le han situado en el selecto club de los artistas contemporáneos españoles más apreciados fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, cuando habla sus palabras suenan con la misma contundencia que la forma en la que se enfrenta a sus piezas. Verle trabajar en su estudio de Madrid unos días antes de volver a Nueva York descubre la razón por las que sus esculturas emanan energía. Es la que el propio artista les aplica al modelarlas.

Pregunta. ¿Es una ventaja para un artista vivir entre dos mundos tan distintos como Galicia y Nueva York?

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Respuesta. Desde luego que sí. Nueva York es una ciudad fascinante, donde cada dia es un reto distinto. Además, tambien es importante que exista una distancia respecto a tu lugar de origen.

P. Usted no reniega de los trabajos alimenticios que realizó durante su juventud. ¿Qué aprendió en esos años?

R. No solo no reniego si no que mi infancia artística me ha marcado. En cualquiera de mis trabajos actuales pueden encontrarse reminiscencias de esa época aunque obviamente la experiencia acumulada a lo largo de 30 años de trabajo pesa siempre En la Fundación Granell de Santiago presenté hace poco tiempo una exposición en la que confrontaba mis primeros trabajos con los actuales.

P. La escultura es una disciplina que evoluciona constantemente ¿cree que en el futuro próximo acabará siendo algo muy distinto a lo que es ahora, como ocurrió con la pintura?

R. La escultura y la pintura son producto de la necesidad de transmitir ideas. Trabajo mucho con las texturas, las partes más pulidas, las menos pulidas......Me interesa el proceso de realización de la obra. Cuando trabajo en una escultura para un espacio público lo valoro todo: el lugar, el tipo de ciudad, el tráfico.... La relación armoniosa con el entorno de la escultura es la verdadera responsabilidad del artista y eso está demostrado históricamente.

P. ¿Qué le parece el fenómeno de la mercantilización del arte? ¿Se corre el riesgo de que el valor monetario acaba imponiéndose a la calidad artística?

R. El disfrute del arte es gratis. Cualquier persona puede gozar del arte en la calle o en los museos. Otra cosa es el deseo de poseer una obra de arte y ahí es donde podemos hablar d el mercantilismo. El mercado del arte ha existido siempre y es consustancial al hecho artístico. Ahora bien, la calidad de una pieza es independiente de la cotización.

P. Antón Lamazares y usted son dos artistas que han triunfado fuera de Galicia y en sus obras es muy reconocible la presencia de elementos locales. ¿Lo interpreta como una casualidad o hay algo más?

R. Todo artista se nutre de sus experiencias y en ellas es muy importante el lugar de origen. Las referencias que transmite mi obra son múltiples, no se limitan al localismo, aunque en muchas de ellas me inspire en la cultura gallega. De todas maneras creo que hay que mirar las cosas con más naturalidad. A nadie se le ocurre plantearse la presencia de elementos locales en un artista inglés o polaco, lo que hay que valorar es el resultado artístico.

P. La catástrofe del Prestige fue una llamada de atención a la sociedad gallega que usted reflejó en su obra. ¿Sigue siendo el arte un medio de denuncia social o se ha perdido esa cualidad?

R. No sólo sigue siendo el arte un medio poderoso de denuncia social, sino que lo es más que nunca. La libertad que hoy en día tiene el artista en cuanto a medios, soportes y herramientas, además de las nuevas tecnologías, ayuda a transmitir las realidades sociales y políticas. Ahora bien, se corre el riesgo del abuso o de la frivolización de las imágenes, que puede engañar al espectador. Lo que resulta evidente es que a través de la historia del Arte conocemos la historia de la Humanidad.

P. Hay una nueva generación de artistas gallegos que están haciendo un trabajo interesante ¿qué le parecen estos nuevos creadores?

R. Ahora mismo hay una hornada estupenda de artistas. En este sentido hay que reconocer la labor de promoción que realizan las galerías de arte gallegas apoyando a los jóvenes. De todas formas, habría que intentar promocionar los nuevos valores fuera de Galicia.

P. La autonomía gallega vive una etapa de cambio político después de una larga etapa marcada por la figura de Manuel Fraga. ¿Ha notado en algo el cambio?

R. No vivo todo el año en Galicia así que me resulta difícil contestarle. Sin embargo creo que efectivamente el cambio se nota, sobre todo en la televisión.

P. El debate cultural de moda en Galicia es saber qué hacer con la Cidade da Cultura ¿cree que existen posibilidades de remodelarla para darle alguna utilidad?

R. He conocido el proyecto en la exposición de arquitectura que tuvo lugar en el MOMA de Nueva York la pasada primavera. Espero que tanto esfuerzo termine sirviendo para algo, pero esto pasa inevitablemente por reinventar a Santiago como capital de Galicia. La ciudad debería promocionarse con una imagen de modernidad, no sólo de ella misma sino de Galicia entera . En este contexto la Cidade da Cultura podría llegar a convertirse en un lugar de visita obligada para todos.

P. ¿Cuáles son sus proyectos de futuro más inmediatos?

R. Acabo de realizar una exposición individual en la galería Marlborough de Madrid y ahora mismo estoy trabajando en varios proyectos públicos. También preparo una exposición en el Palau de la Música de Barcelona que tendrá lugar en la primavera del 2008.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de diciembre de 2006