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Reportaje:

'Os galenecos' de Touriño, Quintana y Feijóo, secuestrados

Una orden procedente de "altas instancias" de la Xunta prohibió a la TVG lanzar un programa con los guiñoles de los tres políticos

Touriño, Quintana y Feijóo no salen del armario desde principios de año. Los tres guiñoles que encargó la Televisión de Galicia para insuflar aire fresco a la parrilla permanecen secuestrados y sin fecha probable de liberación, según fuentes de la dirección de la cadena, en un ropero del despacho del director general de la compañía, Benigno Sánchez, desde el día en que "alguien, en las más altas instancias de la Xunta", ordenó que los muñecos no saliesen en pantalla.

Estos galenecos que encarnaban a los políticos representaron una de las primeras ideas que quisieron poner en marcha los directivos de la TVG cuando se efectuó el relevo de cargos tras las elecciones gallegas. Los guiñoles, que ya existen en otras cadenas nacionales y autonómicas, llegarían así también a la televisión pública de Galicia e intervendrían en el programa Zapping Comando dando paso a los vídeos. Touriño y Quintana aparecerían compartiendo piso, sofá y lo que aún es más importante: mando a distancia. Una metáfora.

Estar en posesión del mando sería, entre estos compañeros de apartamento, lo principal. Y conseguirlo daría a veces lugar a disputas. En ocasiones, en medio del rifirrafe, el aparato a pilas saldría incluso volando por los aires. Estos chicos, al estilo de los Beavis and Butt-Head de la MTV, llevarían lemas acordes con sus ideas estampados en las camisetas y en sus conversaciones sólo se pondrían de acuerdo con respecto a un tema: el incómodo vecino de descansillo. Un tal Feijóo bastante atildado.

La cadena encargó primero los guiñoles que representaban a Touriño y a Quintana, y posteriormente decidió que el programa también necesitaba un líder de la oposición de gomaespuma. El diseño y la confección de estos galenecos, por primera vez en la historia de los guiñoles que se ven en España, no se le encargó a la empresa franco-belga que firma todos los muñecos, sino que se le encomendó a un taller de Montouto (Teo), muy cercano a Compostela y aledaño al Plató 1.000 de la TVG.

Galitoon fabrica personajes y decorados y producía hasta ese momento programas exclusivamente infantiles. La empresa, fundada hace dos años, trabaja para televisiones de todo el mundo, entre ellas, la gallega, pero jamás había vendido ni sus muñecos, ni sus escenarios ni sus ideas. La primera vez que Galitoon se saltó esta norma fue el 6 de enero de 2006, el día que hizo entrega a la TVG de los guiñoles de Quintana y Touriño (Feijóo fue construido con posterioridad, ya que hasta el 15 de ese mes no fue elegido presidente del PP gallego).

Los personajes, dirigidos a un público de más edad y poco universales, no les valdrían a otras cadenas, así que la TVG firmó un contrato de compra. Los monigotes, por tanto, seguirán arrumbados hasta nueva orden y nadie los podrá reclamar.

En las cláusulas del contrato, no obstante, los fabricantes de los guiñoles se reservaban algunos derechos. Ellos, o los alumnos que se forman en su taller, se encargarían de mover los muñecos y prestarles sus voces, y aunque no escribirían los guiones, sí revisarían el tono, que nunca podría ser malsonante o violento.

Los guiñoles de Galitoon se diferencian de los de las otras cadenas en los materiales y el estilo. Si los que los telespectadores están habituados a ver son de látex y tienden al realismo, los gallegos son de espuma y en ellos los rasgos aparecen más caricaturizados. La elaboración fue más difícil en el caso de Pérez Touriño que en los de sus rivales: el rostro del socialista carece de rasgos tan definidos, y por lo tanto tan caricaturizables, como los de Quintana y Feijóo. La mayor dificultad residía en el labio superior del presidente, pero, como explican los artesanos, el resultado final fue muy "satisfactorio".

Idea en el cajón

Según la dirección general de la compañía, el proyecto quedó aparcado porque la comisión de programación "no tomó la decisión de sacarlo a la parrilla". El comité, "de momento" cree que la idea "no tiene viabilidad" y no porque uno de los políticos representados se sientan molestos con su caricatura. Parece ser que este líder preocupado con su imagen pública no es Quintana. Y tampoco Feijóo, según se indica desde el Partido Popular: "En el PP se desconoce el proyecto" de los galenecos. "Ni siquiera los miembros del partido que están en el consejo de administración de la TVG han oído hablar de eso".

Ni la CRTVG ni los artesanos que fabricaron los muñecos han revelado el coste de este encargo, pero desde la compañía se asegura que "los guiñoles fueron más baratos que cualquier programa piloto" de ésos que tantas veces se quedan en la sombra. La CRTVG no está de acuerdo en que la compra de los galenecos representase un gran derroche pese a que permanecen ocultos y sin perspectiva de salir en pantalla, y descarta que el hecho de haber realizado el encargo a Galitoon signifique que el espacio de humor ya contase con el visto bueno del comité de programación.

"Desde que se produjo el relevo en la televisión, el comité habrá rechazado ya entre 20 y 30 programas. Se reúne todas las semanas y siempre hay algo que queda fuera", se dice desde la dirección de la CRTVG. "La de los guiñoles, aunque parezca otra cosa y haya quien vea morbo en la cuestión, fue una decisión que se tomó dentro de la casa, como todas las que se toman aquí".

Iglesias: "No sé qué excusa poner"

El director de la Televisión de Galicia, Suso Iglesias, comenta que Quintana estaba "ilusionado" con los galenecos y confiesa que "cada vez" que se topa con él, éste le pregunta si al fin van a salir a la luz. Iglesias no sabe qué responder: "Ya no sé qué excusa poner".

La postura de la dirección general de la Compañía de Radio e Televisión de Galicia (CRTVG) difiere radicalmente de la que defiende la propia cadena (TVG). Si desde la segunda se atribuye el secuestro de los guiñoles a una "orden política" procedente del entorno de la Presidencia (y esta teoría es la que sostienen también fuentes del BNG), desde la CRTVG se achaca la decisión al comité de programación (tal y como defiende Fernando Salgado, secretario xeral de Comunicación de la Xunta designado por el PSdeG).

El socialista niega haber dado la orden a la TVG de desechar el programa. Fernando Salgado asegura que "el actual Gobierno de la Xunta es muy respetuoso con la autonomía de la televisión pública, a la que trata en su independencia como a cualquier otro medio". "Y en todo caso", insiste, "de sentirnos molestos, podríamos estarlo con los guiones que se llegasen a escribir, pero no con los guiñoles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de noviembre de 2006

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