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Reportaje:

"El Tour de 2006 tendrá ganador"

La organización asegura que Pereiro será proclamado vencedor si Landis no demuestra su inocencia

La propuesta de declarar desierto el palmarés del Tour 2006, avanzada por el diario deportivo L'Equipe, ligado a la organización de la prueba ciclista, fue considerada absurda ayer por Patrice Clerc, máximo responsable de ASO, la sociedad que pone en pie cada año la carrera. "¿Cómo puede decirse que una carrera queda sin vencedor?", se preguntó Clerc durante la presentación de la edición de 2007, que saldrá de Londres el 7 de julio, coincidiendo con el segundo aniversario de los atentados sufridos por la capital británica.

"Hay que esperar las decisiones de la comisión estadounidense de arbitraje, que se reunirá a principios de 2007", dijo Clerc. "Si se confirma el dopaje de Landis habrá que descalificarle y el que llegó segundo pasará a ser el ganador, con todos los privilegios. Y saldrá con el dorsal número uno. El Tour de 2006 tendrá ganador". Para Clerc, "el Tour es la principal carrera ciclista del mundo, una competición y no un paseo entre amigos. En las competiciones hay ganadores. Y quien gana, gana".

La edición de 2007 saldrá de Londres el 7-J, justo dos años después de los atentados

La tradicional película que, cada año, en el momento de presentar la nueva edición del Tour, se proyecta a la prensa para recordar la carrera del año anterior, esta vez se acabó de un modo dramático. La imagen de Floyd Landis, saludando desde el podio en los Campos Elíseos, se rompió en mil pedazos, como un espejo en el que los deportistas no pueden mirarse. "Es imposible no sentirse decepcionado ante lo ocurrido", admitió Christian Prudhomme, el nuevo director de la carrera, al tiempo que insistía en que "este caso no pone en peligro la carrera pues nuestros socios nos son fieles".

En L'Equipe recordaban, sin embargo, que tras los siete años de dominio de Lance Armstrong, hoy empañados por la evidencia de un dopaje descubierto demasiado tarde para que tenga poder descalificante, ahora el Tour lucha con un nuevo falso vencedor, el también estadounidense Landis, que dio positivo por testosterona. Los embrollos han reducido la audiencia televisiva del Tour, le quitan atractivo y capacidad para movilizar millones en publicidad.

Tampoco favorece a la carrera el comportamiento posterior de Landis que, si en un primer momento quiso explicar ese exceso de testosterona culpando a su tiroides, luego dio a entender que él era así siempre. Más tarde, el estadounidense recurrió a la excusa de una borrachera la noche antes del control antidopaje. Por fin, aseguró que todo el problema está en el laboratorio francés de Châtenay-Malabry, que tan pronto es descrito como poco fiable desde un punto de vista científico como acusado de ser sensible a los cantos del antiamericanismo. Obviamente, Landis no acudió ayer a la presentación del Tour 2007.

La carrera de 2007 se desarrollará entre el 7 y el 29 de julio. Por primera vez el Tour saldrá de Gran Bretaña, en Londres, con una etapa-prólogo que arranca en Trafalgar Square, pasará por el Big Ben y acabará en la vecindad de Buckingham Palace. El día siguiente llevará a los corredores hasta el pie de la catedral de Canterbury. Luego habrá que cruzar el canal de la Mancha y realizar una pequeña excursión por Bélgica para acabar la primera semana llegando a los Alpes, sin que antes se haya celebrado ninguna contrarreloj. Allí, en los Alpes, el Tour encontrará su techo, en el col de Iseran, de 2.770 metros, que, sin embargo, no será el más duro pues sus rampas comportan porcentajes del 6% que son leves ante las de 8% y más que habrá que superar en las etapas pirenaicas. Habrá dos etapas de contrarreloj individual, una de ellas justo antes de la llegada a París y con capacidad para decidir lo que antes no haya podido resolver la 16ª etapa con sus cuatro cols y llegada en alto, en el mítico Aubisque (1.709 metros), donde no acaba una etapa desde 1985.

"Los equipos que correrán el Tour serán los que se lo merezcan", dijo Prudhomme, que no ocultó sus divergencias con el presidente de la UCI (Unión Ciclista Internacional), Pat McQuaid, que dice sentirse incapaz de poner orden en las grandes carreras por etapas. "Lo único que sé es que a los tramposos les costará cada vez más pasar entre las mallas del control", sentenció Prudhomme. El pasado miércoles la asociación de equipos, reunida en París, acordó solicitar a los corredores autorización para utilizar su ADN en caso de que fuera necesario en pruebas antidopaje. La UCI también se ha mostrado contraria a la posibilidad de que el podio de 2006 quede vacante, hecho que no contemplan sus reglamentos.

En esta edición el director se ha mostrado atento a algunas de las reivindicaciones de los corredores. Así, desaparecen los largos traslados entre los puntos de llegada y las salidas del día siguiente o el dedicar la jornada de descanso a viajes en tren, avión o autocar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de octubre de 2006