"Somos un equipo por mi charla"
Capello asegura que la clave del cambio en el Madrid fueron sus palabras tras el tropiezo en Getafe

Según la versión de Fabio Capello, el Madrid ganó al Barça gracias a su labia. El entrenador madridista es un hombre encantado consigo mismo. "Ahora somos un equipo", dijo, con voz de trueno, nada más comenzar su conferencia ante la prensa. A lo que le preguntaron que por qué ahora sí y hace una semana, en Getafe, no. Replicó: "Por mi charla. Por mi charla a los jugadores después de Getafe".
Según la versión de Fabio Capello, el Madrid ganó al Barça gracias a su labia. El entrenador madridista es un hombre encantado consigo mismo. "Ahora somos un equipo", dijo, con voz de trueno, nada más comenzar su conferencia ante la prensa. A lo que le preguntaron que por qué ahora sí y hace una semana, en Getafe, no. Replicó: "Por mi charla. Por mi charla a los jugadores después de Getafe".
Tras la derrota (2-0) en el Coliseum, el Madrid se impuso al Steaua (1-4), el martes, y al Barça (2-0) ayer. El punto de inflexión, según el técnico, hay que ubicarlo en la mañana del domingo 15, cuando, tras la derrota frente al equipo de Schuster, el entrenador italiano reunió a sus jugadores en el vestuario de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Allí hubo gritos de rabia y amenazas. Lo típico en las arengas de Capello para tiempos de capa caída. El entrenador se olvidó de hablar de asuntos tácticos o puramente relacionados con el orden del juego y exhibió su poder dentro del club advirtiendo que al que no corriera se le rescindiría el contrato o iría a la grada. Se metió de lleno en su papel de jefe de personal. Lo hizo con el mismo énfasis que caracterizó sus arrebatos iracundos en el Roma, el Milan o la Juve. Empleó palabras cargadas de agresividad. Según él, logró activar algo en el cerebro de los jugadores. Sus palabras, dijo, fueron la clave del cambio y el secreto del triunfo de ayer.
"Los tres puntos que hemos conseguido", dijo Capello; "son importantes por la clasificación, pero sobre todo son muy importantes psicológicamente. Ha sido otro paso adelante en el convencimiento y en el espíritu que quiero que tengan mis hombres".
Capello habla del "espíritu" en el sentido de los filósofos románticos alemanes. Esta fuerza sentimental se traduce en lo que Raúl, el primer escolta de Capello, sintetizó ayer: "Siempre que luchemos y corramos sacaremos los partidos adelante y las cosas nos irán bien".
Luchar, correr, inflamarse de cierto "espíritu", son las divisas de Capello y sus hombres. De Robinho, la única incorporación realmente novedosa desde la derrota de Getafe, no habló nadie. Por no hablar, no habló ni el propio Robinho, que después de repetir un gran partido salió apocado y escapando a las miradas ajenas. Como temeroso de algo. Dijo poco y se quitó hierro a sí mismo, como evitando polémicas que se le vuelvan en contra: "Hemos jugado un buen partido. A mí no me gusta ser suplente, pero en este equipo hay jugadores muy buenos y no podemos jugar todos los partidos siempre".
Mientras Robinho hablaba tímidamente, Capello hinchaba el pecho. "Haremos rotaciones", dijo; "no se puede jugar toda la temporada con 14 jugadores. Eso es imposible". El italiano apuntó que, pese a la victoria, no se siente por encima del líder. "No me veo más favorito ahora que antes", opinó. "Cuando llegué el primer día, dije que seríamos competitivos. Y lo somos. Luego, se puede ganar y se puede perder. Pasa a los equipos que están arriba en la clasificación. Hay un equilibrio. El Valencia, el Barça, el Sevilla..., están en condiciones de llegar al final del campeonato con posibilidades de luchar por él. Nosotros somos competitivos igual que ellos".
Además, Capello comentó que el partido fue difícil. "Hombre", dijo, "no estábamos jugando contra un equipo de Tercera. Éste es un equipo que siempre hace cosas. ¡Es el campeón de Europa! En la primera parte, ellos jugaron bastante bien, pero en la segunda nosotros supimos responder y estuvimos mejores".
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