Absuelto por falta de pruebas un islamista que estuvo preso en Guantánamo

La Audiencia Nacional absolvió ayer por falta de pruebas al islamista Lahcen Ikassrien, que estuvo más de dos años preso en la base norteamericana de Guantánamo, en Cuba, y para el que el fiscal solicitaba ocho años de prisión como autor de un delito de pertenencia a banda terrorista de índole islamista fundamentalista. El tribunal destaca que en el caso de autos "no se ha acreditado, a través de prueba lícita alguna, la comisión delictiva que el fiscal atribuye al acusado, puesto que los iniciales indicios existentes, originados por su admitido traslado, primero a Turquía y después a Afganistán, supuestamente para obtener conocimiento sobre la doctrina islámica que se aplicaba en este último país, no han logrado transformarse en prueba de cargo destructora de la presunción de inocencia".

La sentencia destaca que no se ha probado que Ikassrien fuera captado por el jefe de la célula española de Al Qaeda, Imad Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah. Tampoco se ha acreditado que Abu Dahdah hubiera pagado los gastos de transporte y estancia de Ikassrien fuera de España, ni que éste formase parte de algún grupo armado en Afganistán vinculado a la organización Al Qaeda.

El tribunal señala que ni siquiera se ha podido demostrar que el acusado "recibiese formación militar o paramilitar en el seno del régimen talibán que gobernó en dicho país". Por ello, el tribunal ha decidido absolverle del delito de pertenencia a banda armada del que estaba acusado.

"Lesiones por rascado"

Respecto a su paso por Guantánamo, la sentencia recoge que tras el reconocimiento del forense de la Audiencia Nacional, el acusado "refiere tener dolores articulares y de cabeza y problemas de visión como consecuencia del encarcelamiento padecido, añadiendo que fue golpeado en los testículos y que le inocularon una enfermedad en la espalda que sufren los perros".

Sin embargo, la sentencia precisa que los forenses precisaron en el primer informe que "el detenido se encuentra bien nutrido e hidratado, no se le aprecian lesiones en la espalda salvo unas costras aisladas que corresponden a lesiones por rascado, no pudiéndose explorar las extremidades inferiores al no querer el informado bajarse los pantalones".

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En el segundo informe forense se concluye que Ikassrien "se encuentra en buen estado de salud, bien nutrido e hidratado; se le aprecia una cicatriz de 15 centímetros con depresión y aspecto de quemadura en húmero izquierdo, producida según él por una bomba en Afganistán, estando a punto de serle amputado el brazo, a lo que se negó, manteniendo en la actualidad la función en el brazo y sólo le queda la secuela de la cicatriz. Afirma que le aplicaron un inyectable con una enfermedad para los quistes de los perros, apreciándosele pequeñas marcas de rascado en región lumbar".

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