De los ciclos combinados de gas a las centrales hidráulicas de bombeo

La gran apuesta de Iberdrola en los últimos años ha sido doble: centrales de ciclo combinado (funcionan con gas natural) y energía eólica. No fue una apuesta ciega. Respondía a las indicaciones recogidas en los planes del Gobierno para cubrir una demanda al alza sin olvidar las exigencias medioambientales contenidas en el Protocolo de Kioto.

Pero los tiempos cambian. El acento, en el nuevo plan, seguirá sobre las energías renovables, pero con un detalle añadido: la construcción de nuevas centrales hidráulicas de bombeo (1.680 megavatios de potencia) en el Este y el Norte de España. Las nuevas centrales de bombeo (acumulan caudal mediante bombeo, con lo que suman energía potencial) servirán para cubrir luego la punta de demanda, que ha crecido espectacularmente hasta situarse en julio pasado en 40.730 megavatios, con un 4,5% de aumento respecto al verano anterior.

La idea de los estrategas de Iberdrola es que el país, en estos momentos, cuenta con un sistema eléctrico con suficiente holgura como para cubrir la demanda, incluso con fuertes aumentos. Pero que pueden persistir los problemas en horas punta de días muy concretos de invierno y de verano. De ahí la apuesta por el bombeo, que casa, además, con la idea de identificar a la compañía como líder en energías limpias.

Entre los años 2007 y 2009, la compañía prevé invertir en el área de renovables 3.250 millones de euros. Todo para alcanzar una potencia instalada y no contaminante de 7.000 megavatios, un 85% por encima de la cifra lograda en el ejercicio 2005. El objetivo, más ambicioso, es alcanzar los 7.500 megavatios, en España, hacia 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de octubre de 2006.

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