El primer ministro de Japón inicia el deshielo con una visita a Pekín

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, viajará mañana a China y al día siguiente a Corea del Sur para intentar mejorar las relaciones con sus dos vecinos, que atraviesan desde hace tiempo uno de sus peores momentos. Abe analizará con los dirigentes de los dos países las ambiciones nucleares de Corea del Norte. Se trata del primer viaje que realiza a Pekín un jefe de Gobierno japonés en cinco años, ya que China se negó a recibir a su predecesor, Junichiro Koizumi, debido a sus repetidas visitas al santuario de Yasukuni, donde se rinde honor a los militares japoneses muertos en combate y a los ajusticiados como criminales de guerra.

Abe -que asumió el cargo el pasado 26 de septiembre y es conocido por su nacionalismo- ha acudido en el pasado al santuario, que es visto como un símbolo del pasado imperialista y agresor de Japón. Y aunque ha evitado pronunciarse oficialmente sobre si irá en el futuro, ha dejado entrever que podría hacerlo en privado.

Pekín ha asegurado que el encuentro entre los líderes de los dos países es posible porque han "alcanzado un acuerdo para vencer el obstáculo político" que existía hasta ahora. Los dirigentes chinos no han detallado cuál es ese "obstáculo", aunque es el término que han utilizado frecuentemente para referirse a las visitas a Yasukuni.

Disputas territoriales

Aunque nadie espera que el breve viaje vaya a borrar recuerdos históricos amargos y resuelva enconadas disputas territoriales y petrolíferas, los expertos consideran que es un paso importante. "Es un buen movimiento tanto para Japón como para China. La normalización de las relaciones servirá no sólo a los intereses de los dos países, sino también a la seguridad regional y los intereses de Estados Unidos", afirma Nobu Akiyama, investigador del Instituto de Asuntos Internacionales, organismo ligado al Ministerio de Exteriores japonés. Según Akiyama, China puede haber estimado que "la posibilidad de que Abe visite el santuario en un futuro cercano es pequeña, por lo que el riesgo político para los líderes chinos sería menor que el previsto beneficio derivado del reinicio de la comunicación".

Otro de los asuntos clave de las reuniones serán las ambiciones nucleares de Pyongyang, que el martes pasado anunció su intención de efectuar una prueba nuclear. Mientras Pekín y Seúl son partidarios de la negociación y los incentivos, Tokio es más proclive a una línea dura como la de Estados Unidos, su gran aliado.

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El primer ministro japonés tiene planificado entrevistarse mañana con el presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, y el lunes, en Seúl, con el presidente surcoreano, Roh Moo-Hyun. Abe ha elegido a sus dos vecinos como destino de su primer viaje como jefe de Gobierno al extranjero, mientras que Koizumi fue a Estados Unidos.

Los tres países asiáticos quieren mejorar los lazos, en gran parte por razones comerciales.

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