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Reportaje:

Cuando la presión pudo a Schumi

El alemán embistió a rivales y cometió errores siempre que se jugó el título mundial de F-1 en la última carrera y una vez fue descalificado

Una parte importante de la leyenda negra que persigue a Michael Schumacher procede precisamente de cuando el piloto alemán de Ferrari estaba bajo presión. Dos de los momentos que más se recuerdan de su historia sombría ocurrieron en la última carrera del Campeonato del Mundo de F-1 y jugándose el título: cuando embistió literalmente al canadiense Jacques Villeneuve (Williams) en el circuito de Jerez en 1997 y cuando en 1994 su coche salió despedido contra el del británico Damon Hill (Williams) en el de Adelaida. Los dos lances se saldaron con suerte dispar. Fue campeón ante Hill, pero acabó descalificado y con todos los puntos anulados frente a Villeneuve. Ahora vuelve a estar bajo presión porque, a falta de tres carreras para la conclusión, va dos puntos por detrás de Fernando Alonso (Renault) en la clasificación general. El próximo domingo, en Shanghai, se vivirá un nuevo asalto de este apasionante combate.

Alonso: "La historia cuenta poco. Creo que ambos estamos tranquilos"

A lo largo de su carrera, Schumacher ha podido ganar el título de pilotos en la última prueba en cuatro ocasiones. Y, curiosamente, en ninguna consiguió una actuación memorable. Más bien, todo lo contrario.

La primera vez fue en el Gran Premio de Australia, en Adelaida. Llegó allí sólo un punto por delante de Hill. El duelo era realmente apasionante, pero, a mitad de carrera, el germano sufrió una salida, tocó el muro y regresó a la pista de tal forma que su Benetton-Renault fue a estrellarse contra el bólido de su rival. La parte final de la maniobra pareció intencionada porque en aquellas condiciones Schumi no podía defenderse. Los dos tuvieron que abandonar. Hill lo encajó bien a pesar de que el título fue precisamente el que abrió la cuenta de los siete que posee Schumacher.

Peor todavía fue el desenlace de la cita de Jerez, que también cerraba el calendario en 1997. Schumacher tenía de nuevo un único punto de ventaja, en esa oportunidad sobre Villeneuve, que protagonizó un feroz ataque contra él a lo largo de la carrera. Su objetivo era concluir por delante del alemán. Ello le obligó a apretar a fondo el acelerador para superarle en una curva. Sin embargo, Schumi utilizó la única arma con la que podía impedir aquel adelantamiento: lanzó su coche contra el del canadiense y provocó una colisión en la que fue él quien salió peor parado. Su coche quedó sobre la gravilla y tuvo que abandonar. Villeneuve pudo seguir, concluyó el tercero y fue proclamado campeón.

Aquella carrera fue el peor crespón en la vida deportiva de Schumacher porque la federación internacional (FIA) le descalificó y anuló los 78 puntos que había sumado en aquel Mundial.

Las dos últimas batallas las mantuvo ya con los finlandeses Mika Hakinen y Kimi Raikkonen. El primero le ganó el título en 1998 en el Gran Premio de Japón, en el que el alemán debía restarle cuatro puntos para arrebatarle el triunfo. Aunque Schumacher logró la pole position, la verdad es que la carrera no tuvo color. El nórdico la dominó de principio a fin. Schumacher caló el coche en la parrilla y se vio obligado a salir el último. Remontó de forma espectacular hasta que un pinchazo frustró las pocas esperanzas que albergaba.

Y, ya en 2003, el duelo entre Schumacher y Raikkonen llegó a la carrera final, en Japón, con una situación casi imposible para el finés: iba nueve puntos por debajo, así que debía ganar y que el germano no puntuara. Pero la aparición de la lluvia a mitad de la clasificación relegó a Schumacher hasta la 14ª posición y luego, ya en la carrera, tuvo que parar para cambiar el alerón delantero, lo que le situaba fuera de los puntos. Raikkonen acabó el segundo, por detrás del otro Ferrari, el del brasileño Rubens Barrichello. Y Schumacher sumó al final un punto. Raikkonen sigue esperando una nueva oportunidad.

"La historia cuenta poco", afirmaron ayer tanto Alonso como Schumacher. "Creo que los dos estaremos tranquilos y que podemos ofrecer un buen espectáculo. Ferrari tal vez tiene mejor motor, pero nosotros les superamos en el chásis. Los neumáticos van a decidir. Con tanta igualdad, intento matar el pesimismo que me envuelve con las ganas que tengo de vencer", concluyó el español, que intenta revalidar el título que ganó en 2005.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2006