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Necrológica:

Manuel Mindán, patriarca de la filosofía española

Fue profesor universitario y del instituto Ramiro de Maeztu

Manuel Mindán nació en Calanda en 1902. Sacerdote y profesor de filosofía, será enterrado en su pueblo natal. El próximo diciembre cumpliría 104 años de edad.

Manuel Mindán ha muerto a los 103 años. Era un patriarca de la filosofía española que se ha mantenido vivo y activo hasta el día anterior a su muerte. Nacido en Calanda (Aragón), era paisano de Luis Buñuel, de quien recordaba anécdotas cuando ambos eran niños. Mantenía como él la energía y la reciedumbre del aragonés proverbial, aunque Mindán tuvo una vocación religiosa que le llevó al sacerdocio desde muy joven, motivo por el que se le conocía habitualmente por "el padre Mindano", una institución en el mundo de la filosofía, con innumerables discípulos y seguidores. Mantuvo siempre una actitud abierta y liberal, que le llevó a mantener buenas relaciones con el exilio. El renombrado José Gaos, discípulo de Ortega y Gasset, le designó como sustituto de su cátedra en la Universidad de Zaragoza, cuando tuvo que abandonar ésta para incorporarse a la de Madrid en 1933, con el equipo de Ortega. Aunque Mindán fue profesor también en la Universidad de Madrid, después de la guerra, las instancias franquistas nunca le vieron con buenos ojos, hasta el punto que tuvo que abandonar su puesto. Prácticamente, dedicó su vida al Instituto Ramiro de Maeztu, donde fue catedrático de filosofía, provocando numerosas vocaciones filosóficas entre sus discípulos, que hoy constituyen legión en la Enseñanza Media. En el Maeztu ejerció una influencia determinante como director de una de sus residencias de estudiantes y fue factor decisivo en la orientación pedagógica del Centro; como tal creó un Gabinete de Orientación Profesional, desde el que marcó -entre muchos otros- mi orientación vocacional por la filosofía. Autor de muchos libros de filosofía, se caracteriza por la claridad de sus exposiciones. Los últimos años, desde su jubilación, siguió escribiendo libros de memorias, entre los que destacan el que publicó, al cumplir el centenario Cien años de vida y el dedicado a la historia del propio instituto donde ejerció su docencia. Esta misma mañana el cadáver saldrá para Calanda, donde será enterrado y estará expuesto en el Ayuntamiento para la visita y el homenaje del pueblo que le vio nacer.

Entre sus características más destacadas caben señalar, en primer lugar, la fidelidad a su tierra aragonesa, a la que volvía todos los años por alguna temporada. Su tesis doctoral fue sobre el filósofo aragonés Andrés Piquer, publicada por el CSIC, y referencia inexcusable de todo el que se ocupe de dicho pensador. La orientación filosófica que le define es una preocupación tradicional por la filosofía clásica, aunque siempre abierta a las novedades más recientes ya fueran en el área de la ciencia o de la propia filosofía, muy especialmente la fenomenología, el existencialismo y el personalismo. Una figura indiscutible de nuestro panorama filosófico, que no tuvo interés en ocupar una primera fila de la vida pública, si no la fidelidad a unos principios vocacionales y éticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de septiembre de 2006