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Crónica:Fútbol | Tercera jornada de Liga

Eto'o resuelve también en Santander

El Barcelona golea al Racing en un partido relativamente cómodo en el campo y caliente en la grada

Con una suficiencia abrumadora, el Barça pasó por El Sardinero y se llevó su tercera victoria consecutiva en la Liga, lo que no sucedía desde que mandaba Van Gaal (1999-2000). El Racing amenazó con Zigic, el delantero gigante del campeonato, pero apenas presentó resistencia. Su juego sólo le permitió tutear a los azulgrana durante los primeros 15 minutos, pero se desplomó como un castillo de naipes cuando el insaciable Eto'o marcó en el momento en el que se deciden los partidos. Dominando el encuentro y el balón, el Barça apenas tuvo rival y sólo pecó de falta de puntería: le costó cerrar el marcador hasta que Giuly metió en los minutos finales un golazo y Ronaldinho marcó de penalti con Melo de portero por expulsión de Toño porque Portugal, el ténico del equipo cántabro, ya había realizado los tres cambios permitidos. La ilusión del Racing, que sólo aguardaba un milagro, se fue finalmente al traste.

RACING 0 - BARCELONA 3

Racing: Toño; Pinillos, Oriol, Rubén, Luis Fernández; Vitolo, Colsa (Tomás, m. 74); Cristian Álvarez (Juanjo, m. 56), Munitis, Melo; Zigic (Aganzo, m. 71). No utilizados: Calatayud, Pablo Alfaro, Balboa y Momo.

Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol (Oleguer, m. 63), Márquez, Sylvinho; Xavi, Edmilson, Deco; Messi (Giuly, m. 65), Eto'o (Gudjohnsen, m. 80) y Ronaldinho. No utilizados: Jorquera, Gio, Iniesta y Ezquerro.

Goles: 0-1. M. 17. Eto'o remata desde la línea de tres cuartos y sorprende a Toño, desafortunado. 0-2. M. 83. Giuly, con la izquierda después de fijar hasta a cuatro defensas. 0-3. M. 92. Ronaldinho transforma un penalti con Melo bajo los palos por expulsión de Toño.

Árbitro: Velasco Carballo. Expulsó a Toño por derribar a Gudjohnsen en la jugada del penalti (m. 90). Mostró la tarjeta amarilla a Rubén, Cristian Álvarez, Zambrotta, Eto'o, Vitolo, Luis Fernández, Oleguer y Juanjo.

Campos de Sport de El Sardinero: unos 19.000 espectadores.

El gol del camerunés desquició al equipo local, que tuvo sus ocasiones al inicio del encuentro

La salida de Giuly sentenció el partido a favor de los azulgrana, que cuentan tres triunfos

El Barça tiene en Eto'o a un jugador impagable. Quizá no tiene el glamour ni el arte ni el aura de Ronaldinho, pero su eficacia en el área es devastadora. Su arranque en esta Liga es espectacular: lleva cuatro goles en tres partidos. Ayer volvió a marcar justo cuando los azulgrana más lo necesitaban. Les suele pasar en campo contrario: empiezan los partidos con lentitud, con pocas ideas y a la velocidad de una tortuga. No sucedió eso con el Racing, que se plantó bien en el campo, presionó y jugó con verticalidad. Ilusionado con el debut de Zigic, el equipo de Portugal ahogó la zona de creación del Barça y jugó con alegría ante la algarabía de la grada. Tuvo el Racing tres ocasiones claras, tres oportunidades de todos los colores, en el inicio del partido: primero, Rubén cabeceó a bocajarro; Cristián Álvarez envió después al palo, y Melo culminó un contragolpe.

Valdés contrarrestó bien ese trío de oportunidades. Justo lo contrario de lo que le sucedió a Toño. No había hecho nada el Barça hasta entonces cuando llegó un balón a los pies de Eto'o. Voraz como pocos, el camerunés, desde 25 metros, no se lo pensó dos veces: lanzó un potente chut que se coló entre las piernas del portero del Racing para irritación de la hinchada. Hasta en eso tiene el Barça la suerte de los campeones. El actual pichichi se fue corriendo al banquillo en busca de Rijkaard para celebrar el gol que metió al Barça de cabeza en el partido.

Así es este equipo: se siente tan seguro de sus posibilidades, tan capaz de dominar los tiempos y las suertes del juego, que a veces da la impresión de que cambia de marcha cuando quiere. A partir de ese momento, el Barça empezó a imprimir velocidad a la bola, a triangular, a no perder la pelota y a acorralar al Racing, que acusó demasiado el gol sufrido. Empezaron los rondos eternos y una sucesión de toques que, sin embargo, no se transformaron en goles. Toño evitó que el camerunés metiera el segundo. Tuvo después suerte porque le pelota cayó a los pies de Messi, que envió incomprensiblemente fuera.

Desbordado por el aluvión ofensivo, el Racing intentó resistir con un retoque: Portugal retiró a Munitis de la media punta y lo colocó en la banda, el lugar donde hace más daño, en busca de profundidad. De Zigic, que le saca una cabeza a Puyol, apenas hubo noticias. Parecía cuestión de tiempo que el Barça decidiera cerrar el partido. Tuvo suerte el Racing porque Ronaldinho falló dos goles que parecían cantados, Eto'o reclamó un penalti de Pinillos, Deco envió fuera un remate sencillo y Zambrotta se equivocó con un zambombazo. Toño tuvo oportunidad de redimirse de su primer error. Pero no sufrió apenas el Barça. Su defensa, que se estrenaba en esta Liga, casi se aburrió.

Tan claro lo debió de ver Rijkaard que incluso cambió a Puyol por Oleguer, recibido con un estruendoso abucheo por los aficionados cántabros. El holandés debió de lamentar las ocasiones perdidas -Aganzo estuvo a un paso de empatar- y empezó la rueda de cambios. Y acertó: Giuly marcó al poco de salir y Gudjhonsen, que relevó a Eto'o, provocó el penalti que transformó Ronaldinho por mucho que desde la grada le llamaran feo. Y todo se acabó con el Barça cerrando otro partido con tres goles y el Racing, colista, sin puntuar, sin marcar un gol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2006