El IPC cae al 3,7% en agosto por la moderación del crudo y el aceite

El diferencial con la zona euro se mantiene en 1,5 puntos

La inflación, principal amenaza de la economía española, se ha tomado un ligero respiro. El índice de precios al consumo (IPC) se moderó en agosto hasta una tasa anual del 3,7%, frente al 4% de julio. Se trata del nivel más bajo desde diciembre de 2005, pero aún está muy por encima del límite del 2% fijado en los países de la zona euro. La contención de los precios de la energía, el abaratamiento del aceite y las rebajas en ropa y calzado explican esta mejora. El Gobierno prevé que la inflación siga la tendencia a la baja también en septiembre.

La economía española, la quinta en tamaño de la Unión Europa, crece a un ritmo superior a la media de sus socios de la zona euro (3,7% en el segundo trimestre, frente al 2,6%), pero sigue siendo una de las más inflacionistas. Y no sólo por la presión que ejercen sobre los precios elementos más volátiles como la escalada del precio del crudo. La llamada inflación subyacente (excluye la energía y los alimentos frescos) se situó en agosto en el 3%, aunque hay que tener en cuenta que en julio estaba en el 3,1%, según el Instituto Nacional de Estadística. Se trata de la primera caída en tres meses.

La tasa de inflación interanual (3,7%) ha sido inferior en agosto que en julio (4%), pero en términos mensuales subió tres décimas, principalmente por el incremento del precio de la carne, el pescado, el turismo y la hostelería (los precios subieron un 1,4% en agosto, plena temporada alta, respecto a julio). La subida mensual, sin embargo, ha sido inferior a la registrada en igual mes del año pasado.

La moderación del petróleo ha sido una de las claves para frenar la inflación en agosto. Los precios de los productos energéticos fueron los que más se desaceleraron: de una tasa del 10,1% al 8,2%. El precio del barril de crudo, que alcanzó un récord a principios de agosto, cayó de forma significativa a partir de entonces (de rozar los 80 dólares a situarse por debajo de los 70 dólares el barril).

Pero el descenso del crudo no se está reflejando en el precio de los carburantes. "Se acabarán trasladando, de forma progresiva", pronosticó ayer el secretario de Estado de Economía, David Vegara, en una conferencia de prensa para explicar el IPC.

Mientras, la tasa de alimentos elaborados se moderó del 4% al 3,6%, gracias sobre todo a la caída de un 7,2% entre agosto y julio de los precios del aceite. Pese a este descenso, en el último año el aceite acumula una subida del 24,1%. Ha subido mucho, sobre todo en invierno, porque la última cosecha fue mala (primero hubo sequía y después heladas, con lo que la producción baja). Todo apunta a que esta cosecha será mejor.

Vestido, calzado y patatas

El precio de las patatas, que también han subido mucho en el último año (un 28,4%), cae un 4,8% entre agosto y julio. El vestido y el calzado se abarataron (un 0,4% y un 1,3%, respectivamente, entre agosto y julio) por las tradicionales rebajas de verano.

El índice de precios al consumo (IPC) armonizado -calculado con una metodología común para toda la UE- se redujo en agosto dos décimas, hasta el 3,8% en términos interanuales, con lo que el diferencial español con la zona euro se mantiene en 1,5 puntos porcentuales.

La elevada inflación española perjudica gravemente a la competitividad de las empresas y erosiona el poder adquisitivo de los consumidores, pero el Gobierno se muestra optimista respecto al futuro. Si el petróleo se comporta como ahora, la inflación seguirá su moderación, dijo Vegara, que no se atrevió a dar una previsión para todo el año del IPC.

Las críticas llegaron desde el Partido Popular, cuyo portavoz económico, Miguel Arias Cañete, reclamó ayer al Gobierno que "no se vanaglorie" de que la inflación se ha situado en el mejor nivel desde diciembre, y pidió "medidas estructurales que puedan asegurar un crecimiento sostenido de la economía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de septiembre de 2006.

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