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Necrológica:

Manuel Mancheño, 'El Turronero', cantaor

Destacó por la originalidad de su estilo, sobre todo en las bulerías

El cantaor Manuel Mancheño, El Turronero, nació en Vejer de la Frontera (Cádiz) en 1947, cuando sus padres atendían allí su puesto de turrón. Criado en Utrera (Sevilla) falleció ayer víctima de un infarto cerebral en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, a los 59 años.

El cantaor Manuel Mancheño Peña, El Turronero, falleció ayer víctima de un infarto cerebral en el Hospital sevillano Virgen del Rocío, a los 59 años.

Nacido en Vejer de la Frontera (Cádiz) en 1947, cuando sus padres atendían allí su puesto de turrón en las ferias, El Turronero, falleció la madrugada del viernes, tras llevar varios días ingresado en el hospital. En la tarde de ayer su cadáver fue trasladado a su casa, en la barriada de El Tinte de la localidad sevillana de Utrera, donde se instaló la capilla ardiente. El funeral se celebrará hoy, a las 11.30, en la parroquia de Santiago El Mayor y será enterrado en el cementerio de Utrera.

La noticia ha cogido por sorpresa a esta localidad sevillana, aún conmocionada por la pérdida de otra de las grandes figuras del flamenco, Fernanda de Utrera, la pasada semana. La ciudad ya rindió en su día un homenaje a este gaditano, utrerano de adopción, reconociéndole así su aportación al flamenco. Desde hacía años vivía con secuelas de una trombosis cerebral, lo que le ocasionó una parálisis parcial.

Este artista fue pieza clave de la época de los festivales cuando encabezaba los carteles de los acontecimientos flamencos más importantes junto a Camarón, Pansequito, Rancapino y su primo Lebrijano.

Su biografía queda plasmada en la obra El coraje de vivir, escrita por Manuel Martín, en la que se explica que sus padres eran vendedores ambulantes de turrón y de ahí su sobrenombre artístico y su nacimiento en Vejer de la Frontera, donde sus padres atendían el puesto de turrones del que vivía la familia.

El mismo desempeñó ese trabajo hasta que pudo defenderse económicamente con el cante cuando en Utrera forjó su forma definitiva de cantar, al entrar en contacto con la familia de Perrate y escuchar con frecuencia a este cantaor, a Fernanda y Bernarda, a Gaspar de Utrera, a Manuel el de Angustias y otros, acompañados por la guitarra de Diego el Gastor.

El cantaor se abrió paso cantando para el baile en los tablaos madrileños durante los años sesenta y setenta. Además, permaneció un tiempo con la compañía de Antonio Gades, con la que recorrió todo el mundo. La grabación de discos de corte festero compuestos por Paco Cepero, su guitarrista habitual, le proporcionó una etapa de gran popularidad, sobre todo, a raíz de Me tocó perder.

El cantaor Antonio Fernández Díaz, Fosforito, Llave de Oro del Cante, lamentó ayer la muerte de El Turronero, del que destacó que "era un fenómeno en lo personal y en lo artístico, sobre todo por bulerías".

Por su parte, la bailaora Matilde Coral recordó que Manuel Mancheño "era un gran cantaor y una gran persona". Matilde Coral definió el estilo de El Turronero como "muy personal y muy peculiar en todo cuanto hacía, ya que cuando sonaba su voz todo el mundo sabía de quién se trataba".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 2006