Crónica:LUNES DE PÁNICO
Crónica
Texto informativo con interpretación

Apología de la comedia

¿Por qué lo bueno tiene que ser difícil? Si leemos a Ortega nos parece un gran filósofo, pero no uno de los grandes, porque le entendemos. Eso quiere decir que no es tan bueno. A los grandes no se les entiende en absoluto. Heidegger es importante porque resulta superjodido descifrar una sola línea de texto. El pensamiento de Hegel era tan denso que necesitaba generar conceptos propios para expresarse plenamente. ¿No es acojonante? Sin embargo, Unamuno era un pensador transparente, y por eso nunca viajará en Business. Para ser uno de los grandes debes intentar, primero, ser ininteligible, hermético, a poder ser, enigmático. Yo creo que esta manera de pensar la tenemos grabada a fuego en los genes, o mejor, en los genitales. Lo bueno duele. Para ser bueno, o apreciar lo bueno, hay que sufrir. Si leo a Feuerbach me coño, pero soy la hostia. Si me como una película iraní de tres horas y el muermo me come las entrañas, mejor, porque eso quiere decir que este iraní es flipante, y yo soy un hermeneuta, un ser dotado de una sensibilidad extraordinaria y sobre todo, muy escasa. Lo profundo es lo bueno. Lo superficial es lo malo. No puedo decir que Stevenson es el mejor escritor que he leído jamás porque es el autor de La isla del tesoro, que es para niños. El que sí que es bueno es Joyce. Leer a Joyce me cuesta, me duele. Lo que genera dolor es lo importante. Lo frívolo es la comedia, es el camino sencillo, conduce a la perdición, es el lado oscuro. Por lo tanto, la comedia no merece la pena, como mucho, sirve para pasar el rato. ¿Cuántas veces habremos oído ese argumento? La película me encantó, me lo pasé bomba, disfruté como un enano, pero ¡bah! Es una tontería. Para pasar el rato. Vamos a ver: si te lo has pasado tan bien, no puede ser una tontería. ¿Disfrutar es una tontería? Ésa es la clave: ser feliz es cosa de tontos. ¿Quién nos ha metido este virus en la cabeza? Yo creo que han sido los curas. Los curas nos han infectado el disco duro.

Por muy rojo que seas, caes en esa trampa dialéctica. Valoramos el sufrimiento en el proceso de conocimiento, y eso no tiene sentido.

Introducimos inconscientemente criterios morales en el discurso. Un artista no lo es realmente si no sufre. La gente desconfía de Picasso, porque parece que no le cuesta pintar. ¿Qué se oculta detrás de todo esto? Ignorancia y miedo. Disfrutar facilita el pensar, se ven las cosas claras, sin mentiras. Por eso es pecado, y nos da miedo que los demás sepan que disfrutamos. ¿Por qué es más importante Dreyer que Wilder? ¿Quién me ha hecho más feliz? El objetivo del hombre sigue siendo la felicidad, ¿o no? No es porque yo lo diga, la frase es de Aristóteles. A Aristóteles se le entiende a veces... Buen tío, Aristóteles.

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