Fórmula 1 | Gran Premio de TurquíaColumna
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Ferrari no se equivocó

Muchos aficionados pueden pensar que Ferrari cometió un error al obligar a entrar en boxes a sus dos bólidos al mismo tiempo, cuando el safety car pisó ayer la pista en el Gran Premio de Turquía. Sin embargo, no es así. A Ferrari no le quedaba otra opción. Con la carrera neutralizada, lo mejor que puede hacer cualquier piloto es entrar en los talleres a repostar y cambiar neumáticos. Lo hicieron casi todos, excepto Pedro Martínez de la Rosa, que llevaba el depósito todavía muy lleno y tenía mucho tiempo por delante para ir remontando posiciones. La desgracia para Ferrari fue que sus dos bólidos estuvieran tan juntos en la pista y que Alonso les fuera pisando los talones. Por eso se vio al coche de Schumacher haciendo cola, mientras el Renault del asturiano estaba ya poniendo gasolina y acabó saliendo por delante del alemán.

Sin embargo, no había alternativa. Y menos aún teniendo en cuenta que Schumacher estaba agotando ya la gasolina -comenzaba a rodar muy rápido y marcando vueltas rápidas- y que habría entrado en boxes pocas vueltas más tarde. El error del alemán tal vez fue haber sido demasiado conservador en las primeras vueltas y permitir que Massa se distanciara excesivamente. Cuando el safety car entró en la vuelta 13ª, Schumacher había recuperado ya bastante terreno, pero no el suficiente para que el equipo pudiera pedirle a Massa que se dejara adelantar, sin levantar excesivas sospechas de aplicar órdenes de equipo. Ni Todt, ni nadie podía hacer nada. Y a Michael no le quedó otro remedio que esperar, porque si hubiera decidido no entrar en boxes y dar otra vuelta, habría perdido muchísimas posiciones y quedado relegado a la parte de la cola de la carrera. Haciéndolo así, los tres primeros tenían tanta ventaja en relación con los demás, que regresaron a la pista salvaguardando sus posiciones.

Allí se decidió no sólo la carrera, sino tal vez también el campeonato del mundo. Porque a falta de cuatro carreras no es lo mismo que la ventaja de Alonso haya aumentado dos puntos y se sitúe ya en 12, que no que los perdiera y ahora tuviera ocho. Schumacher cometió durante la carrera varios errores y los pagó. Al final, quizá debería haberse arriesgado más y atacar de forma más constante a Alonso, tal como hizo en la última vuelta. Realizó un amago de adelantamiento a falta de nueve vueltas, pero cuando parecía que lo lograba vio banderas amarillas y se retuvo. Luego encontró muchas dificultades porque necesitaba pegarse a Alonso en la curva ocho -la más larga con cuatro ángulos- para intentar el adelantamiento en la bajada, pero el rebufo le hacía perder adherencia delante. Por eso, allí se le escapaba el asturiano y luego le costaba alcanzarle.

Para mí, el mejor momento para adelantar a Alonso habría sido inmediatamente después de su segundo y último repostaje, cuando sus neumáticos llevaban cuatro vueltas menos que los de Fernando. Era su ocasión y no pudo aprovecharla, entre otras cosas porque Alonso volvió a demostrar que es un piloto fuera de lo común y que, incluso con un coche evidentemente inferior en prestaciones a los Ferrari, es capaz de seguir arañándole puntos a Schumacher.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de agosto de 2006.

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