Columna
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Los banquilleros

No hubo sorpresas. En el primer partido eliminatorio España no dio opción a los serbios, los campeones del mundo, inferiores en todas las facetas del juego. Era importante empezar con autoridad y desde los primeros minutos los españoles impusieron su juego. Pau Gasol y Calderón -que volvió a tomar responsabilidad en ataque como el día de Alemania- se hicieron dueños de la situación y los serbios arrojaron la toalla muy pronto.

Los balcánicos andan algo, o mucho, perdidos. Ayer no mostraron la ambición que les ha llevado a la élite de este deporte y desde el primer cuarto parecieron conformarse con el resultado. Sólo Milicic y Marinovic -a quien inexplicablemente el entrenador mantuvo demasiado tiempo en el banquillo- presentaron batalla al conjunto español.

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España repitió el guión de los anteriores partidos. Pepu dio salida a todos sus jugadores -excepto al lesionado Felipe Reyes- y el banquillo volvió a rendir a muy alto nivel. El acierto de Mumbrú y, sobre todo, de Rudy Fernández -que está que se sale- compensó la escasa aportación anotadora de Carbajosa y Navarro -bien sujetados por sus oponentes-.

Ocurre que España es cada vez más equipo, todos aportan, y depende menos del talento y la genialidad de sus titulares -excepto quizá del enorme Pau Gasol- cuenta con más nombres que pueden dar la vuelta a un partido. Pepu dejó claro desde los primeros partidos que cuenta con todos los jugadores. La confianza del entrenador en su banquillo está recogiendo sus frutos.

España cada vez es más imprevisible y sus rivales tienen más dificultades para preparar los partidos.

Seguimos sin ver una España metida en verdaderos problemas. No es que sea masoquista pero ya me pica la curiosidad. Llegarán, pero seguro que estamos preparados para plantarles cara. Todos, los titulares y los banquilleros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de agosto de 2006.

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