CLÁSICA

Triunfo de Barenboim en Santander

Dentro de su gira mundial del presente año, la orquesta West-Eastern Divan, con su fundador, el maestro Daniel Barenboim, ha tocado en el 55º Festival de Santander después de actuar en Sevilla, Madrid y Peralada (Girona) y antes de visitar otras ciudades de Europa y el Oriente Próximo.

La formación constituye un proyecto musical y humanístico de Barenboim y Edward Said en un intento de superar antiguas diferencias y enfrentamientos a través de la convivencia en el arte de hacer bien la mejor música y de unir pueblos que debieran coexistir en paz y armonía. Si la doble empresa, artística y humanística, alcanzara la perfección y la belleza de las versiones musicales aplaudidas con pasión por el público que abarrotó el Palacio de los Festivales les podríamos abrir nuestro espíritu a las más difíciles y soñadas esperanzas, como lo abrieron las ciudades de Weimar o Chicago antes de que se incorporara la Junta de Andalucía.

Daniel Barenboim es un genio, cuyo talento no parece saber de límites. En poco tiempo puede aunar en un gran empeño sinfónico jóvenes instrumentistas de diversa procedencia para darnos versiones modélicas, puras y plenas de belleza como las de la obertura Leonora III, de Beethoven, el concierto para contrabajo y violonchelo del italiano Giovanni Bottecini (1821-1889), director e instrumentista que tuvo notables relaciones con España, y, en fin, la primera sinfonía, en do menor, de Brahms, expuesta con maravillosa fluidez y gran riqueza vivencial por Barenboim y todos los profesores de la orquesta.

Madurez artística

Ante la entusiasta reacción de todos, la orquesta visitante regaló el preludio y muerte de Isolda, de Wagner, nueva muestra de hasta dónde puede llegar la madurez en una serie de artistas extremadamente jóvenes. Entre ellos, destacó el estupendo contrabajista japonés Michinori Bunya en las reelaboraciones sobre temas de Rossini, realizadas por Bottecini.

El ciclo sinfónico del Festival santanderino es algo así como la almendra de una larga serie de propuestas variadas e interesantes. Después de la Orquesta de Sevilla, dirigida por Halffter, el auditorio acogerá la de la Orquesta Nacional de España, con el director Tamayo, dos programas de la Orquesta Nacional de Francia, dirigidos por Kurt Masur, otro de la Orquesta Nacional del Capitolio de Touluse, que dirige Tugan Sokhiev, y otro de la Royal Philharmonic, a cargo de Charles Dutoit, con la colaboración del violinista Chantal Juillet.

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