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El uso temerario de una bombona de butano causó el desplome de Alicante

El edificio en el que se produjo la explosión y los dos colindantes deberán ser demolidos

La manipulación indebida de una bombona de butano se presenta como la causa más probable de la explosión de gas que el jueves provocó el desplome de un edificio en el barrio de Los Ángeles de Alicante y que se saldó con doce personas heridas, dos de ellas en estado crítico. Así lo apuntó ayer el jefe de la policía local, Luis Gómez. El alcalde en funciones, Andrés Llorens, avanzó que el inmueble siniestrado y los dos colindantes serán derruidos por seguridad.

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El alcalde en funciones de Alicante concretó que las primeras investigaciones sugieren que alguno de los dos heridos más graves, un hombre de 31 años, Eloy G. P., y una mujer de 25, Almudena B. M., residentes en la vivienda del tercer piso en la que se produjo la deflagración, cometió una "imprudencia temeraria" en el uso de una bombona de butano. Esta hipótesis, que descarta la posibilidad de una fuga en la instalación de gas natural -el único hogar con suministro era el de la planta baja- se sustenta en el testimonio de una joven venezolana que tenía alquilada una habitación en el piso de la pareja afectada y que estaba allí en el momento de la explosión. Todavía está por determinar si los hechos ocurrieron en la cocina o en el dormitorio de los heridos o si el suceso fue o no intencionado.

La pareja sufrió quemaduras en el 80% de su cuerpo y ayer seguía ingresada en el Hospital General de Alicante, con pronóstico muy grave pero estable, según Llorens. Su declaración, añadió Gómez, permitirá esclarecer lo sucedido con mayor precisión. Fuentes de la investigación, a cargo de la Policía Nacional, matizaron que aún es pronto para señalar al butano como origen de la explosión, ya que parece poco probable que este gas ocasionara unos destrozos tan brutales.

Otros dos heridos continuaban ingresados en este hospital: Rafael D. S., de 41 años, que sufrió un traumatismo craneal. y Antonio R. R., de 61, con traumatismo en el ojo izquierdo. Las dos únicas personas que permanecían en el Hospital de Sant Joan, dos mujeres de 43 y 76 años, recibieron el alta ayer.

La magnitud de la explosión fue tal que afectó a las estructuras de varios de los edificios más próximos al 83 de la calle Cerdà. Tanto este como los números 81 y 85 serán declarados en ruina total y tendrán que ser demolidos, avanzó el alcalde en funciones. Nadie podrá acceder a las viviendas porque existe un "altísimo riesgo" de que se vengan abajo. Al final fueron 32 los vecinos que pasaron la noche del jueves fuera de casa, 21 en el hotel Abba y el resto en domicilios familiares o en segundas residencias. Ninguno volverá a su hogar este fin de semana. Los bomberos dedicaron toda la jornada de ayer a seguir retirando escombros.

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