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Reportaje:

El patriarca nombra herederos

El magnate de la comunicación Murdoch repartirá el imperio entre sus seis hijos, pero reserva el control a los cuatro mayores

Rupert Murdoch y sus hijos han llegado a un acuerdo sobre el reparto de la herencia cuando el patriarca muera: todo el poder político quedará en manos de los cuatro hijos mayores, fruto de sus dos primeros matrimonios. Pero los beneficios económicos se repartirán a partes iguales entre los seis hijos del magnate, incluyendo a las dos pequeñas que han llegado en el tercer y tardío matrimonio.

Australiano de nacimiento, Murdoch, de 75 años, tiene la nacionalidad estadounidense desde hace dos decenios y lleva tres influyendo más que nadie en la política británica. Heredó de su padre un oscuro periódico australiano, The News, sobre el que ha levantado uno de los imperios mediáticos más colosales de la historia: News Corporation.

Ese imperio acoge ahora como consejero al ex presidente del Gobierno español José María Aznar, que ya prestaba servicios, a través de una empresa, al magnate australiano. Otro mandatario europeo, el primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, ha recibido la oferta de entrar en el Consejo cuando abandone su cargo, según informaba ayer el diario The Independent.

Murdoch se casó por primera vez en 1956 con Patricia Broker, con la que tuvo un hijo, Prudence (46 años). Se divorciaron en 1967 y ese mismo año se casó con una reportera con la que tenía un idilio, Anna Torv, católica de origen estonio. El matrimonio fue largo y fructífero: duró 31 años y produjo tres hijos, Elisabeth (37), Lachlan (34) y James (32 años). Anna tuvo un papel principal en el impulso del imperio mediático familiar y, entre rumores de que podría quedarse con el 50% del negocio si iban a juicio, prefirió una fuerte cantidad de dinero (se cree que unos 1.700 millones de dólares), pero, sobre todo, obtener garantías de que sus tres hijos controlarían el negocio a la muerte del padre.

Anna sabía que Rupert estaba liado con una mujer mucho más joven que él y que tendría más hijos, de ahí su interés por dejar las cosas bien atadas. Como consecuencia de los acuerdos de divorcio, los Murdoch se repartieron el poder en el trust que gobierna el paquete del 28,5% de acciones que la familia aún tiene en News Corporation: cuatro votos para el padre, que desaparecerán cuando él muera, y un voto para cada uno de los cuatro hijos. Paridad entre el patriarca y los cuatro hijos mayores.

En 1998, nada más cerrarse el divorcio, Murdoch se casó con Wendi Deng, china graduada en Administración de Empresas en Yale, ejecutiva de la división de StarTV en Hong Kong y 28 años más joven que el magnate. En 2001 nació Grace y en 2003 nació Chloe.

El año pasado, en una reunión familiar, Murdoch planteó su deseo de otorgar a las dos pequeñas los mismos derechos que a sus hermanos. La propuesta, que no podía prosperar sin el consentimiento de los hijos, provocó la dimisión de Lachlan Murdoch de su labor ejecutiva en la empresa, aunque sigue en el consejo.

Esta semana, en una entrevista en la televisión pública de Estados Unidos, Murdoch admitió que no había logrado imponer su deseo y que todo iba a seguir como se acordó. "Si le atropellara un autobús al salir de este estudio, aparentemente los cuatro chicos han de decidir quién será el heredero, ¿no es así?", le preguntó el entrevistador, Charlie Rose. "En términos de poder, sí. En términos de liderazgo, todos serán tratados financieramente iguales", respondió. "Si mañana acabo bajo las ruedas de un autobús, son ellos cuatro quienes decidirán cuál de ellos debería encabezar la compañía", aclaró.

El potencial de Internet

El magnate pareció apuntar hacia su hijo James como preferido para sucederle, al destacar que "está haciendo un trabajo fantástico como consejero delegado de Sky", la televisión digital del grupo en el Reino Unido. Murdoch cimentó su imperio con diarios y revistas, lo expandió a través de la televisión y ha puesto ahora su mirada en Internet. Hace un año pagó 590 millones de dólares por Intermix Media para tener el portal juvenil MySpace.com, que los expertos valoran en 3.000 millones de dólares. La semana pasada, BSkyB anunció que ofrecería servicios de banda ancha gratuitos a los suscriptores de su plataforma en Reino Unido.

Murdoch ha sido nombrado el australiano más influyente de la historia y sus medios contribuyeron a reforzar al presidente George Bush al hacer campaña a favor de su decisión de invadir Irak. Pero es quizás en el Reino Unido donde mejor se percibe su poder. Irrumpió en el mercado británico de la mano de The Sun y The News of The World, pero fue al adquirir The Times en 1981 cuando dio muestras de su ambición y de su perenne desprecio al establishment británico.

A diferencia de muchos de sus competidores, que se dirigen a un público ideológicamente muy marcado tanto en la derecha (Daily Mail, The Telegraph) como en la izquierda (The Guardian, The Independent), Murdoch se ha adueñado de un espacio más influyente: el de los lectores que lo mismo pueden votar a los tories que a los laboristas. Su influencia es tan grande que dicen que Blair sacrificó el ingreso en el euro y dio el golpe de muerte a la Constitución Europea para no perder el apoyo de Murdoch, que siempre ha sido profundamente enemigo de la integración política de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de julio de 2006