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Reportaje:TOUR 2006 | Terrible mazazo para el ciclismo

Las 'alubias' y el IRMS

Los expertos avalan la validez de los aparatos utilizados en el laboratorio de París

Al igual que Roberto Heras y Tyler Hamilton antes que él, Floyd Landis leyó una declaración en la que negó haber recurrido a sustancias prohibidas para ganar el Tour y en la que halló una explicación en las condiciones excepcionales de su organismo; y al igual que los otros dos ciclistas afincados en Girona, el corredor puso en duda la validez de los métodos y de los procedimientos de los laboratorios en los que se detectó el dopaje.

A Hamilton, positivo por homotransfusión -sangre del mismo tipo de otra persona-, y a Heras, positivo por EPO, la estrategia no les funcionó. Ambos purgan sanciones de dos años cuya pertinencia quedó ratificada con el hallazgo de la Guardia Civil de pruebas de que seguían y pagaban la planificación dopante dictada por Eufemiano Fuentes. A falta de más pruebas, y a falta de que el contraanálisis confirme el primer análisis, la estrategia de Landis, quien, al menos, mostró la sensatez de retirar la atribución de su resultado a la ingesta de dos cervezas y varios chupitos la víspera, deberá sortear varios escollos.

Contra la excepcionalidad de su organismo se levantan los años de corredor profesional en los que en ningún análisis practicado -y sólo esta temporada se ha sometido a 20, según declaró el propio Landis- el cociente testosterona / epitestosterona ha superado el valor de 4 a 1. Los expertos hablan de susceptibilidades individuales y de condiciones de esfuerzos extremos que pueden contribuir a romper el cociente, pero nunca, según los estudios, superiores al 30%. Y para superar la barrera que hizo saltar la alarma, Landis aumentó su cociente al menos en un 50%. Además, estos casos estudiados se refieren principalmente a atletas adolescentes, cuya producción de testosterona puede dispararse, para apaciguarse con los años. Landis cumplirá 31 años en agosto.

Contra el argumento que pone en duda el método de espectrometría de masas de relación isotópica (IRMS) y contra el laboratorio de París que demostró con él que la testosterona detectada en la orina de Landis es de origen exógeno habla Jordi Segura, director del laboratorio antidopaje de Barcelona. "Es un método que se practica en muchos laboratorios acreditados y cuya validez está probada. Pero tiene un poco más de incertidumbre que otros métodos", explica. "No quiere decir que sea menos fiable, sino que el margen de seguridad para un resultado anormal debe ser más alto. París cuenta con el resultado anormal del cociente con la epitestosterona, lo que da más valor aún a su análisis".

Contra la credibilidad de la declaración de inocencia absoluta de Landis se alza el conocimiento, acrecentado con el descubrimiento de los papeles de Eufemiano, de los usos del pelotón ciclista. Aparte del uso de parches de testosterona de liberación lenta, corre en el pelotón la voz y el uso de que una alubia -cápsulas de Andriol, testosterona, de forma ovalada y color anaranjado- cada tres días pasa por debajo de todos los radares. Y también se conoce la necesidad fisiológica de rellenar los niveles hormonales, castigados y por los suelos especialmente en la tercera semana de las grandes vueltas. Y el resultado anormal de Landis llegó en la etapa 17ª, a tres días del final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de julio de 2006