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El Estrecho que une

Andalucía y el norte de Marruecos comparten la primera reserva de la biosfera transcontinental

Desde hace millones de años, la naturaleza, que no sabe de política o religión, ha tejido lazos que unen territorios aparentemente dispares. El Estrecho de Gibraltar es una frontera irrelevante cuando se trata de comparar las características ambientales del sur de Andalucía y el norte del Reino de Marruecos. Quizá este sea uno de los pocos lugares del planeta en donde es posible plantear acciones intercontinentales orientadas a conservar un patrimonio ecológico común. Así al menos lo entendieron la Junta de Andalucía y el Reino de Marruecos, cuando, en 1998, se embarcaron en el diseño de la Reserva de la Biosfera Andalucía-Marruecos, proyecto que hace unos días obtuvo el visto bueno del Comité Consultivo del Programa Mab (Hombre y Biosfera) de la Unesco.

Las reservas de la biosfera constituyen la única red mundial de espacios naturales de alto valor ecológico. Cuando en 1971 la Unesco creó esta figura pretendía reunir un completo muestrario de los ecosistemas más representativos del planeta, de manera que pudieran estudiarse las interacciones entre el hombre y el medio ambiente en todas las situaciones bioclimáticas y geográficas posibles.

La que ahora se plantea, cuya declaración formal tendrá lugar el próximo mes de octubre, será la primera de su género que una dos continentes, lo que supuso un temprano y decidido apoyo de la Unión Europea.

En total, la nueva reserva ocupará más de un millón de hectáreas, incluyendo, en la parte española, dos reservas de la biosfera declaradas con anterioridad (Sierra de Grazalema y Sierra de las Nieves). Además de estos espacios, la aportación andaluza incluye un amplio sector de las provincias de Cádiz y Málaga en el que ya existen cuatro parques naturales (los dos citados junto a los de Los Alcornocales y El Estrecho), cuatro parajes naturales (Desfiladero de los Gaitanes, Los Reales de Sierra Bermeja, Playa de los Lances y Sierra Crestellina) y tres monumentos naturales (Dunas de Bolonia, Pinsapo de las Escaleretas y Cañón de las Buitreras).

18 espacios protegidos

En lo que se refiere al norte del Reino de Marruecos, las provincias que se suman a este proyecto son las de Tánger, Tetuán, Larache y Chefchaouen, en donde existen 18 espacios protegidos. Quizá el más importante sea el Parque Nacional de los Montes de Talassemtane, aunque son igualmente relevantes otros enclaves de interés ecológico tanto continentales (Jbel Bouhachem o Jbel Karrich) como litorales (Koudiet Taïfour, laguna de Smir, Côte Gomara o Cirque de Jebha).

Uniendo todos estos territorios, situados a un lado y al otro del Estrecho de Gibraltar, se obtiene la frontera zoológica que marca el límite en la distribución de especies animales y vegetales típicas del continente africano y del europeo, de manera que, por ejemplo, la riqueza botánica de estas zonas es sobresaliente en las dos orillas.

El caso más llamativo de esta flora excepcional y compartida podría ser el del pinsapo, un abeto endémico que concentra su única área de distribución en el extremo occidental de las cordilleras béticas y en el Rif marroquí. También son paisajes compartidos aquellos compuestos por encinas, alcornoques o matorrales mediterráneos.

Un fenómeno parecido se manifiesta en el capítulo faunístico en el que, además, se cuenta con el valor añadido de las rutas migratorias que atraviesan la futura reserva y que determinan la presencia de un buen número de aves, ya sean sedentarias, de paso o nidificantes estacionales.

sandoval@arrakis.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de julio de 2006.

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