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PROGRAMACIÓN

María Soler y Cecilia González ganan una beca internacional de la Fundación GNOME

Cecilia González y María Soler son las únicas españolas que han ganado una de las seis becas de la fundación GNOME, dentro de su programa mundial Women's Summer Outreach. Las dos mujeres deberán desarrollar software libre.

María Soler está contenta. A sus 24 años acaba de terminar la carrera de Ingeniería Técnica Industrial en la Politécnica de Cataluña. Su último año lo ha pasado trabajando en la cátedra de Software Libre de su universidad.

A María, siempre le ha gustado la tecnología: "De pequeña, jugaba más con circuitos eléctricos que con muñecas". Empezó estudiando matemáticas en la Universidad de Barcelona, donde se aficionó a la programación informática: "Allí también me introdujeron en Linux, pero fue en la ingeniería donde encontré un par de profesores y un amigo que me empujaron a más cosas".

La beca de 3.000 euros que acaba de ganar se basa en Tomboy: "Es un programa libre que sirve para tomar notas y organizarlas de forma inteligente. Mi proyecto consiste en la sincronización de estas notas entre diferentes ordenadores para poder tenerlas en el portátil y el ordenador del trabajo, por ejemplo. Además del aliciente monetario, para mí es importante por el currículo que genera".

A María le encanta programar, y quiere seguir en ello: "Me gusta saber cómo están hechos los programas por dentro y la satisfacción de poder crear algo que funcione y sea útil. Sólo es cuestión de tener curiosidad, y esto no tiene género, programar es igual de fácil o difícil para hombres y mujeres. Aunque puede ser más duro para ellas entrar en una comunidad de software libre no por la dificultad, sino porque más del 90% son hombres".

Soler reconoce que "faltan modelos femeninos en el mundo de la programación". De todas formas, afirma: "No me he sentido despreciada por ser mujer, más bien al contrario; creo que depende también mucho de la seguridad que una chica muestre en sí misma al entrar en este mundo".

A juicio de la joven, el principal punto discriminador es que "las mujeres tienen menos tiempo libre cuando llegan a cierta edad. Como la mayoría de software libre se desarrolla voluntariamente y, por tanto, en el tiempo libre, muchas prefieren destinarlo a otras cosas".El estudio de la Universidad de Cambridge llega a conclusiones que pueden extrapolarse al resto de los ámbitos tecnológicos, como la industria e Internet: "Las mujeres no se automarginan, sino que son excluidas activamente, muchas veces de forma inconsciente, por gente que no interpreta sus acciones como hostiles para ellas". Estas acciones pueden ser comentarios misóginos, chistes, machismo o exclusión de tareas interesantes.

Preguntar en los foros de Internet para paliar esta falta de educación informática es una tarea complicada, afirma el estudio: "Las postura agresivas y respuestas rudas son aceptadas como una forma de hacerse visible y obtener reputación. Pero esto asusta a la gente poco experimentada, especialmente a las mujeres, que tienen menos seguridad".

Mientras ellos escriben código, ellas documentan programas, diseñan interfaces, moderan listas de correo y organizan jornadas. "Como consecuencia, ellas sienten que su trabajo es poco reconocido. Al menos dos tercioc de las entrevistadas piensan que es más fácil para los hombres obtener reconocimiento", afirma el estudio.

Premio a producir código

Esto las aleja del éxito social: "Se premia el producir código, por lo que es muy difícil para las mujeres acceder a roles de liderazgo si antes no han demostrado su capacidad técnica. Otras formas de conocimiento, como la habilidad para escribir documentación comprensible o hacer buenas traducciones, son menospreciadas".

Según el estudio, dos tercios de las entrevistadas piensan que reciben más atención por ser mujer que por su contribución al proyecto, una impresión que aumenta cuando asisten a reuniones. Esto, afirman, "refuerza el sentimiento de ser el otro y dificulta que se las acepte y encajen en la comunidad".

Otra importante razón para la discriminación, según los investigadores, son "las largas horas ante el ordenador, necesarias para escribir buen código, los que hace que los hombres, en general con más tiempo libre, puedan participar más". Como consecuencia, "las mujeres programadoras tienden a no tener hijos y, si los tienen, pasan poco tiempo con ellos, igual que los hombres".

El estudio recomienda diversas líneas de actuación a los gobiernos de la Unión Europea para paliar el problema: ayudas a proyectos de software libre hechos por mujeres, incentivar la participación de las más jóvenes, modificar los criterios de selección de programas apoyados por la Comisión Europea, asegurándose de que participan mujeres en su desarrollo técnico, y premiar proyectos con diversidad.

INFORME SOBRE GÉNERO: www.flosspols.org/deliverables/FLOSSPOLS-D16-Gender_Integrated_Report_of_Findings.pdf WOMEN'S SUMMER OUTREACH PROGRAM 2006: http://gnome.org/projects/wsop

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de julio de 2006