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El Gobierno valenciano rechaza toda responsabilidad en el accidente del metro

Socialistas y EU exigen la dimisión del consejero de Transporte y una comisión de investigación

El Gobierno valenciano, que preside el popular Francisco Camps, no asume ninguna responsabilidad por el accidente de metro que causó 42 muertos el pasado 3 de julio. El consejero de Infraestructuras y Transporte, José Ramón García Antón, compareció ayer en las Cortes Valencianas para afirmar que "no ha habido negligencia de ningún tipo" y responsabilizar del descarrilamiento al maquinista por velocidad excesiva. Socialistas y Esquerra Unida exigieron la dimisión del consejero y criticaron el mutismo de Camps. El PP dijo que aceptará una investigación si se remonta a la década de los ochenta.

"Sinceramente, no veo ninguna responsabilidad [política]. Veo un lamentable accidente por exceso de velocidad. Mi propuesta es seguir trabajando por hacer una buena red de transporte metropolitano". El consejero de Infraestructuras y Transporte despachó así, durante su comparecencia en las Cortes Valencianas, el mayor accidente de metro registrado en España. García Antón insistió en que "ni las condiciones de seguridad, ni las características del vehículo pudieron impedir el exceso de velocidad, que sólo puede respetarse con el riguroso cumplimiento de las normas".

El consejero no quiso explicar si con una baliza de seguridad suplementaria a la entrada de la fatídica curva donde descarriló el metro, entre las estaciones de Plaza de España y de Jesús, se hubiese evitado el accidente tal y como aseguran maquinistas y técnicos. Tampoco quiso García Antón explicar por qué la línea 1 del metro mantiene el sistema de Frenado Automático Puntual (FAP) en vez de la Protección Automática del Tren (ATP), un sistema más moderno que utilizan el resto de líneas de metro y que hubiese reducido la velocidad de la máquina evitando el descarrilamiento. En medio del estupor de los bancos de la oposición, García Antón argumentó que la sustitución del FAP por el ATP en un tramo de la línea 1 -previsto para 2010 y que incluye el punto del descarrilamiento- no obedece a que el viejo sistema de seguridad este obsoleto, sino a que la Generalitat quiere "poner más trenes en circulación"

Por el contrario, el consejero sacó una foto de las vías de la línea 1 del año 1994 para acusar a los socialistas de haberle dejado el trazado hecho un desastre. Y, además, acusó a la oposición de intentar "sacar rédito político" por pedir responsabilidades.

El secretario general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV-PSOE) y portavoz parlamentario, Joan Ignasi Pla, utilizó su intervención para dirigirse la mayor parte del tiempo al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que desde el accidente de metro ha evitado responder a ninguna pregunta sobre las condiciones de seguridad de la línea en la que fallecieron 42 personas.

Pla aseguró que seguir "insistiendo en el azar [como causa del accidente] no es la mejor manera de dar respuestas. El accidente ha sido por imprevisión o por negar las evidencias de peligro". "Tras escucharlo creo que el accidente era evitable", le dijo el socialista al consejero, "el exceso de velocidad no es la causa. La causa es que las medidas de seguridad para evitar el fallo humano se han quedado cortas". El portavoz socialista acusó a Camps de primar los aspectos propagandísticos y de imagen por encima de la seguridad y anunció que hoy solicitará a través de registro la constitución de una comisión de investigación parlamentaria. Al consejero, el dirigente del PSPV-PSOE le pidió que se reúna con su conciencia y se plantee su continuidad en el cargo. "La política necesita una pedagogía y una ética", le dijo Pla, que reclamó que se aceleren las inversiones en materia de seguridad en la línea del convoy siniestrado.

"Desde el minuto cero"

El portavoz adjunto de Esquerra Unida-L'Entesa, Joan Antoni Oltra, criticó a García Antón por derivar las responsabilidades hacia otros (el maquinista, el comité de empresa de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, la oposición, etc.) y seguir manteniendo que el accidente fue "inevitable". Oltra recriminó al consejero de Transporte que hubiese elegido el sistema de seguridad "más barato y no lo dotara de los mecanismos necesarios, con más balizas y mejores comunicaciones" entre las máquinas y las estaciones. El portavoz de EU exigió la dimisión del consejero, y reclamó una investigación parlamentaria para delimitar las responsabilidades políticas del accidente. El portavoz del PP, Serafín Castellano, aceptó la comisión de investigación "pero desde el minuto cero de la línea 1", es decir, desde los Gobiernos socialistas.

El alcalde de Torrent, el socialista Josep Bresó, que acudió de invitado al pleno, se mostró "indignado" con la intervención del consejero. Los sindicatos de Ferrocarril de la Generalitat, que el día anterior se reunieron con Camps y García Antón, aseguraron sentirse engañados tras la intervención parlamentaria. Unos 200 delegados sindicales se concentraron frente al Palau de la Generalitat para pedir un metro más seguro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de julio de 2006