Valentina Ramos

"Hace once años que no piso un cine"

La última vez que Valentina Ramos, de 58 años, pisó una sala de cine proyectaban Tierra y libertad, de Ken Loach. Fue en 1995. Desde entonces, esta mujer, hija única y separada, se ha dedicado a cuidar de sus padres.

Valentina no tiene tiempo libre y echa de menos muchas cosas, como ir al cine. Lleva 11 años cuidando de sus progenitores. A su padre, Alfonso, lo enterró hace tan sólo 15 días. Su madre, Micaela Mateo, de 87 años, lleva 15 años ciega. "Trabajo como funcionaria en la Comunidad de Madrid. Salgo a las tres de la tarde y enseguida voy a cuidar de mi madre", cuenta Valentina, que le dedica al menos siete horas diarias a su madre. Esta mujer paga a una cuidadora para las horas en las que está trabajando.

La madre de Valentina necesita un cuidado constante; no puede hacer nada sola. "Le doy conversación, le gusta mucho hablar y recordar cosas. También salimos a dar un paseo cuando le apetece", explica Valentina, que vive en el distrito de Chamberí. Ella dedica tiempo y mimos a la anciana. "Mi madre siempre ha sido muy coqueta. Yo la peino, la aseo, le corto las uñas...".

Los cuidados de la anciana le limitan el poder hacer una "vida normal". "Llega un momento en que cualquier conversación que tengo gira en torno al problema que tengo. Y eso hace que, aunque pudiera, ni siquiera tenga ya ganas de salir", explica esta mujer. A Valentina no se le pasa por la cabeza llevar a su madre a una residencia. "Ni hablar, me daría mucha pena. No pienso hacerlo para quitarme yo un problema", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de julio de 2006.

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