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Reportaje:Alemania 2006 | El 'terremoto' del 'calcio' sacude el fútbol internacional

El deseado regreso de don Fabio

Capello vuelve al Madrid nueve años después tras dejar una 'Juve', de la que dimitió ayer, que se siente traicionada

Don Fabio esperó en su residencia de Marbella el resultado de las elecciones a la presidencia del Real Madrid. Probablemente saboreando una loncha de jamón de jabugo, su manjar preferido desde que vivió en España en 1996. Don Fabio quería regresar al Madrid como fuera. Se había ligado a Ramón Calderón hace ya tiempo, pero también había tenido contactos con otros candidatos. De un modo o de otro, acabaría en el Madrid. Don Fabio deja una herida profunda en el corazón del Juventus, que se siente traicionado por el que ha sido su entrenador en las dos últimas temporadas. La sociedad turinesa emitió ayer un comunicado extremadamente frío para despedirlo. En los días más negros de la investigación sobre la trama ideada por Luciano Moggi, Capello se dejó fotografiar junto a Pedrag Mijatovic y Ramón Calderón. Ayer, don Fabio regresó a Turín para rescindir el contrato que lo ligaba al Juventus hasta el próximo 30 de junio. No encontró resistencias. El club bianconero no veía la hora de librarse de un empleado poco agradecido y con un sueldo de cuatro millones de euros netos anuales. El Juventus tiene las manos libres para negociar con Deschamps, Zaccheroni o Donadoni.

Siempre cobra un euro más que el jugador mejor pagado, adora el jamón de jabugo y sólo le importa ganar como sea

La llegada de Capello al Madrid supondrá seguramente una migración de jugadores de la Juve hacia la casa blanca. En Italia, se da por hecho que Zambrotta, Cannavaro y Emerson acompañarán en su nueva aventura al técnico fruilense, que también tratará de incorporar a Manzini, el extremo brasileño del Roma, y a Adriano, delantero brasileño del Inter.

Don Fabio estableció unos vínculos muy fuertes con España en lo que supuso para él una marcha triunfal en la temporada 96-97. Obtuvo prestigio internacional. Y unos lazos que no se han roto nueve años después. Era un Madrid todavía no galáctico que ganó la Liga al Barcelona de un Ronaldo sideral. Muchos jugadores, de Hierro a Raúl, reconocieron haber aprendido mucho del entrenador italiano, mientras otros como Seedorf simplemente lo soportaron. Capello, sin embargo, sorprendió a sus admiradores al anunciar que dejaba el Madrid al final de ese ejercicio. Regresó al Milan y dejó tirados a algunos jugadores a los que había llevado a España, entre ellos a Panucci, que se lo reprochó. "¿Qué haces? ¡Acabo de llegar y te vas!". En su marcha, Capello insinuó que lo hizo por no estar dispuesto a soportar las presiones del entonces presidente madridista, Lorenzo Sanz, para que alineara a su hijo, Fernando Sanz.

Capello, de 60 años, es la quintaesencia de lo que en Italia se conoce como técnico vincente. Allá donde va, triunfa desde el primer momento. Sólo en un equipo, el Roma, le costó dos años ganar la liga. En el resto ha sido vencedor al primer intento. Empezó en el Milan en 1986 y allí convirtió en oro la herencia de Arrigo Sacchi. Arrasó al Barcelona en la final de la Copa de Europa de 1993 y se adjudicó cuatro scudetti. Llegó al Juventus en 2004 y conquistó los dos últimos títulos de Liga, trofeos que están ahora a punto de serle despojados por la justicia deportiva italiana.

Don Fabio mantuvo una relación muy intensa con Antonio Giraudo, uno de los principales dirigentes de la Juve encausados ahora en la trama fraudulenta del calcio. Compartían una pasión por el arte contemporáneo. Capello presumía de no tener amigos en el fútbol salvo uno: Edi Reia, un entrenador de trayectoria poco afortunada en los banquillos. No como Capello, cuya determinación y confianza en sí mismo le han llevado a jugar primero y a dirigir después a algunos de los clubes más importantes de Italia. Fue un volante laborioso y tenaz que pasó por el Roma, el Juventus y el Milan entre finales de los años sesenta y los setenta. Se vistió en 32 ocasiones la camiseta azzurra y marcó 8 goles, uno de ellos muy significativo: fue el 14 de noviembre de 1973 y supuso la primera victoria de Italia en Wembley ante Inglaterra (0-1). Ya entonces destacaba por su fortaleza mental. Como destacaría después, ya de entrenador, disfrutando de un gran ascendiente entre los jugadores en todos sus equipos. Con excepciones. Una es Ibrahimovic, el delantero sueco del Juventus, a quien se enfrentó públicamente hace unos meses en Treviso después de que el chico no aceptara una sustitución. Y otro es Buffon, a quien bajó los humos cuando entendió que el portero había bajado su rendimiento por un exceso de confianza.

Don Fabio gasta fama de entrenador exigente y duro al que sólo preocupa el resultado. Preguntado por este periódico si le interesaba la estética del fútbol como había apuntado el entrenador del Villarreal, Manuel Pellegrini, Capello respondió despectivamente que aquello eran tonterías. Ganar de la manera que sea. A ser posible con un fútbol directo y sin pausa en el centro del campo. Con un aprovechamiento máximo de los recursos físicos. Sin importarle los gustos de los aficionados ni muchos menos de los críticos. Sólo quiere títulos. Tiene un hambre voraz. Le gustan tanto como el jamón de Jabugo. Y como los cheques: siempre cobra un euro más que el jugador mejor pagado de la plantilla.

Mañana se presenta

Fabio Capello aterrizará hoy en Madrid y mañana será presentado como técnico de la entidad que ya preside Ramón Calderón. Así lo aseguró ayer el nuevo director deportivo de Chamartín, Pedja Mijatovic, que visitó por primera vez las instalaciones de la entidad en Valdebebas y dijo sentirse impresionado: "No he visto nada igual en mi vida. El cambio es tremendo con respecto a mi época anterior".

Junto a Capello es muy probable que lleguen en las próximas horas varios jugadores del calcio , sobre todo procedentes del Juventus, que se encamina hacia una categoría inferior. Emerson, Zambrotta y Cannavaro, son tres de los preferidos de Capello, que ha dicho a sus íntimos que a la actual plantilla del Real Madrid le falta músculo. Al técnico italiano siempre le ha gustado esculpir equipos férreos. Otra de sus características es endurecer la pretemporada: le encanta que sus equipos arranquen a toda pastilla, aunque lleguen con la lengua fuera al final. Le pasó en su etapa anterior en el Madrid, cuando el Barça, en plena remontada, se vio frenado por las discrepancias entre Josep Lluis Núñez, entonces presidente azulgrana, y Ronaldo. Sin ir más lejos, tras pasearse durante ocho meses en la última Liga italiana, el Milan estuvo a punto de echarle el lazo en el último mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006

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