General Motors prepara una alianza con Renault-Nissan para ganar ventas

La propuesta del primer accionista individual de GM, Kerkorian, dispara un 11% la acción

General Motors (GM) se disparó ayer en Bolsa ante la posibilidad de que se sume en un futuro a la alianza que integran los fabricantes europeo Renault y japonés Nissan Motor. Kirk Kerkorian, el accionista más influyente en el seno de GM, hizo esta propuesta ayer a la cúpula de Detroit, tras reunirse con los ejecutivos del grupo franco-nipón. El magnate estadounidense considera que la ampliación de este consorcio mejorará la posición competitiva de las tres compañías en el mercado global. General Motors de momento ha respondido con que considerará la propuesta.

Hasta la fecha, tanto desde General Motors como desde Renault y Nissan se había negado la posibilidad de sumar fuerzas para aprovechar mejor sus activos globales e intercambiar conocimientos tecnológicos. Pero según anunció ayer Tracinda, el vehículo financiero que utiliza Kirk Kerkorian para hacer sus inversiones, Renault y Nissan se muestran ahora receptivas a incluir a General Motors en su alianza y a adquirir una participación minoritaria pero significativa en el grupo automovilístico, equivalente a un 20% de su capital.

La alianza Renault-Nissan, forjada en 1999, está dirigida por Carlos Ghosn, considerado como uno de los mejores ejecutivos de esta industria tras salvar a la compañía japonesa del colapso.

La operación propuesta por Kerkorian aportaría a GM una inyección de efectivo de unos 3.000 millones de dólares. Tracinda, a través de la que el magnate controla el 9,9% del capital de GM, propone que se establezca de inmediato un comité que explore las oportunidades de una eventual alianza estratégica con Renault y Nissan Motor. El entorno del magnate deja claro que no hay ninguna intención de la parte europea-japonesa de fusionarse o de adquirir el mayor fabricante del mundo de coches.

"La alianza Renault-Nissan ha creado importantes sinergias en ingeniería, producción y marketing, lo que se ha traducido en sustanciales beneficios y ahorros de coste tanto para Renault como para Nissan", explica la carta de Tracinda dirigida a los miembros del Consejo de Administración de GM, en la que se muestra convencida de que la participación del gigante de Detroit "aportará grandes beneficios a la compañía e incrementará el valor de los accionistas", que esperan con ansia que la compañía salga del túnel en el que se encuentra. GM es el mayor fabricante mundial de automóviles con una cuota de mercado del 14,2% y la alianza con Renault-Nissan supondría acaparar entre ambos gupos el 23,7%. Toyota es el segundo con con el 13,8% del mercado.

Carta a la SEC

Kirk Kerkorian envió otra misiva a Louis Schweitzer y a Carlos Ghosn, máximos ejecutivos en Renault-Nissan, informándoles sobre esta propuesta de transacción. Y también informó a la autoridad reguladora del mercado de valores (SEC).

La táctica empleada por Kerkorian coloca, sin embargo, en una posición complicada al presidente ejecutivo de General Motors, Richard Wagoner, porque hace pública la propuesta sin consultar previamente su opinión al consejo de directores del grupo.

Wagoner trata desde hace tiempo de poner en práctica su propio plan para reflotar la compañía, por lo que esta alianza estratégica le complicaría las cosas. Para Kerkorian, por el contrario, la presencia de Ghosn en las directrices y los planes de futuro son una garantía.

El resto de los inversores en el capital de General Motors tampoco ocultó ayer su entusiasmo con esta posible alianza, y los títulos de GM subieron hasta un 11% en la apertura de Wall Street. Finalmente cerraron la sesión a 30 dólares con un aumento del 9,33%.

General Motors se limitó a decir desde Detroit que no tiene ninguna oferta de Renault-Nissan sobre la mesa, y añade que considerarán lo que expone Tracinda en su misiva. En cuanto a los franceses, se mostraron ayer dispuestos a estudiar la propuesta de Kerkorian pero siempre que ésta cuente con el consentimiento y la aprobación del consejo de administración y la dirección general de GM.

Kirk Kerkorian es el accionista más influyente en GM, después de que este año lograra introducir a un representante en su Consejo de Administración, Jerome York, a quien utiliza para presionar a los gestores del grupo a que aceleren el proceso de reestructuración. El gigante de Detroit atraviesa por serios problemas financieros.

El exceso de capacidad y la fuerte competencia de marcas extranjeras, sobre todo asiáticas, se tradujeron en unas pérdidas de 10.600 millones de dólares en 2005. Esta semana advertía de que espera una caída en las ventas, ante la incapacidad de atraer clientes por el alto precio del combustible.

Kerkorian criticó con dureza en el pasado la estrategia de Richard Wagoner y le obligó a que se redujera el sueldo de sus principales ejecutivos y se procediera a un recorte en el dividendo. El plan de reducción de costes lanzado por General Motors a finales del año pasado, por el que se desprenderá de 35.000 empleados y cerrará 12 plantas, está aportando ya sus primeros frutos.

El presidente de Tracinda, sin embargo, trata de que General Motors siga una estrategia similar a la que aplicó Ghosn en Nissan, eliminando su deuda y estableciendo objetivos claros de rentabilidad para la compañía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de junio de 2006.

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