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El proceso judicial a ETA

Arzalluz habló con Gorka Aguirre de la extorsión a un empresario amigo suyo

El miembro de la Ejecutiva del PNV contactó con Elosua, y sus conversaciones fueron grabadas

El ex presidente del PNV Xabier Arzalluz fue interrogado ayer por el juez Fernando Grande-Marlaska acerca de una conversación mantenida entre el miembro de la Ejecutiva del PNV Gorka Aguirre y el presunto recaudador de ETA Joseba Elosua, en la que Aguirre menciona repetidamente a Arzalluz. Según fuentes de la investigación, Arzalluz habló a Aguirre de que seguían llegando cartas, en concreto una a un empresario amigo suyo. Pero de la conversación posterior entre Aguirre y Elosua no cabe derivar imputaciones a Arzalluz , que ayer se mostró muy molesto con la "politización de la justicia".

Xabier Arzalluz compareció en la Audiencia Nacional a instancias del juez Fernando Grande-Marlaska, quien le citó a declarar en relación con una conversación telefónica entre Aguirre y el presunto recaudador de ETA Joseba Elosua en la que el primero mencionaba a Arzalluz. Éste compareció arropado por la plana mayor del PNV, como el actual presidente, Josu Jon Imaz, y los parlamentarios Josu Erkoreka, Margarita Uría y Emilio Olabarria, entre otros. Arzalluz no defraudó tanta expectativa y amenazó con "impugnar" y dejar de "acatar" la Constitución a la vista de "la politización general de la Justicia" y la actitud de ésta hacia el PNV, con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y el ex presidente del Parlamento vasco Juan Maria Atutxa, en los tribunales.

Sobre los motivos de la comparecencia, Arzalluz fue deliberadamente ambiguo, pero sin faltar a la verdad. Preguntado si el PNV conocía el pago del impuesto revolucionario, lo admitió con contundencia: "Por supuesto que lo conocíamos".

Arzalluz refirió que lleva ya dos años y medio fuera de cualquier cargo en el PNV, pero en los muchos años que estuvo en la ejecutiva supo de muchas cartas, del impuesto, de extorsiones y de secuestros. "Nosotros, en un momento dado y ante el miedo de mucha gente, de muchos empresarios del PNV, establecimos una ley interna en la que se prohibía a cualquier afiliado pagar el impuesto, ni a ETA ni a nadie, so pena de expulsión. Y ese es el criterio que hay hasta hoy", añadió.

"Otra cosa es que a veces, a lo mejor se presentan casos en que uno dice que ha pagado y ¿qué haces con un hombre que por miedo ha pagado?". "Pero ninguno de nosotros ha estado ni negociando, ni rebajando ni nada de eso". Arzalluz detalló: "El juez me ha preguntado por una conversación telefónica en la que estamos hablando de un caso como éste, y bueno, yo le he explicado lo que era y por qué", dijo.

"Ahí más que la extorsión en sí, era la preocupación de que si había una tregua o no y claro, nosotros una tregua con extorsiones no la aceptamos como tregua. Eso es un caso en el que yo estoy hablando: ¿'Y esto, esto qué es? ¿Y esto es sólo así o hay más? Porque si es así no hay tregua' Ése era el contexto, no tanto si pagaban o no pagaban, de lo que me ha preguntado".

A preguntas de los informadores sobre la red de extorsión, prosiguió: "La impresión que tengo es que han intentado justificar en un principio que eran compromisos que habían tomado antes

. Por ejemplo, a usted les extorsionan y le ponen 40 millones de pesetas, paga 30 y aplaza para luego otros 10. ETA dice: 'Usted se comprometió y, por tanto, tiene que pagar'. Nosotros decimos: 'No, no, porque ahora ya estamos en otra situación'. Eso es lo que ha pasado, pero yo creo que realmente, ahora ya... es que no conozco casos, o se callan... Desde luego a nosotros no nos viene".

Arzalluz continuó, en referencia a las cartas de extorsión de ETA: "Y desde luego, las cosas que han mandado, alguna cosa, la mandan en otro tono. Viene prácticamente a pedir su colaboración para el proceso de paz. Que no es eso de que le vamos a hacer esto y lo otro y todo lo demás a su familia. Pero no conozco ya casos, pero no digo que no los haya".

En la parte más política de su intervención, Arzalluz indicó que, pese al buen trato recibido en la Audiencia, estaba preocupado por ver "en qué puede terminar esto", con Ibarretxe "requerido" por el presidente del Tribunal Superior Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro. "A nosotros nos pone frente a la Justicia en una situación de sospecha y de que efectivamente hay algo más que justicia, que ahí hay política". En otro momento, opinó: "Se nos está contagiando un poco la línea Bush, en que pone usted terrorismo por delante y todo vale".

Josu Jon Imaz citó a los "jueces estrella" -en clara alusión a Grande-Marlaska-, como uno de los obstáculos en el camino al fin de la violencia, por sus actuaciones, "que la sociedad no comprende", y pidió reiniciar al diálogo con ETA para alcanzar una paz "irreversible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 2006