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Sumario del mayor escándalo de dopaje del deporte español

La "trama criminal" del dopaje en el deporte facilitó sustancias prohibidas a 58 ciclistas

La red cobraba hasta 40.000 euros por 'tratamiento' - La investigación revela posibles conexiones con deportistas del Giro - Tres centros sanitarios públicos entregaron compuestos químicos al grupo que supuestamente dirigía Eufemiano Fuentes

La mayor operación realizada en España por la Guardia Civil contra el dopaje en el deporte ha destapado "una trama criminal" que, supuestamente, habría proporcionado sustancias prohibidas -EPO, hormonas de crecimiento y anabolizantes- a 58 ciclistas. Algunos de ellos, de la élite nacional e internacional. Según el sumario judicial, al que ha tenido acceso EL PAÍS, las pruebas de dopaje apuntan hacia el médico deportivo Eufemiano Fuentes y a Manolo Saiz, ex director del equipo Liberty Seguros, como supuestos cabecillas de esta trama. Los investigadores creen que esta red pudo proporcionar sustancias dopantes y sangre con altas concentraciones de oxígeno a corredores que intervinieron en el pasado Giro.

La trama del masivo dopaje desmantelada por la Guardia Civil a finales de mayo, bajo las órdenes del coronel Félix Hernando, actuaba supuestamente en dos frentes. A juzgar por los datos del sumario, por un lado facilitaba sustancias prohibidas a decenas de deportistas -58 al menos, como prueba una lista de previsiones de productos dopantes para 2005- y, por otro, gestionaba costosos tratamientos consistentes en autotransfusiones de sangre.

Periódicamente, se extraía sangre a los ciclistas y se entregaba a los cabecillas de la trama para que, mediante compuestos farmacológicos y maquinaria adecuada, la lavaran e hicieran con ella concentrados de glóbulos rojos. Cuando llegaba una competición, los deportistas se la inyectaban. Los tratamientos no eran gratis: en el sumario figuran pagos de hasta 40.000 euros anuales. Además, se ha aprehendido documentación que apunta a que los implicados habrían facilitado sustancias prohibidas a decenas de corredores: fundamentalmente, EPO, anabolizantes y hormonas.

Un general dice que se entregó cloruro sódico a Merino "para uso del hospital de la Princesa"

"Las transfusiones se hacían en habitaciones de hotel donde se alojaban los ciclistas"

Según el sumario, esta red la integran el médico deportivo Eufemiano Fuentes, Manolo Saiz (ha dimitido como director del equipo Liberty Seguros tras su detención por estos hechos), José Luis Merino, jefe del servicio de Hematología del madrileño hospital de La Princesa; José Ignacio Labarta, director adjunto del equipo Comunidad Valenciana, y Alberto León Herranz, ex ciclista de montaña y supuesto correo de la red desarticulada.

La investigación ha revelado otro dato llamativo: tres organismos públicos -el Centro Nacional de Farmacia del Ministerio de Defensa y los servicios regionales de Transfusión de Sangre de Andalucía y Valencia- favorecieron sin querer, guiados por la buena fe, las fechorías de esta red. Merino consiguió de la farmacia de las Fuerzas Armadas, haciendo valer su condición de hematólogo del hospital madrileño de La Princesa, 50 cajas con suero fisiológico para lavar la sangre. De sendos centros de transfusiones consiguió abundantes frascos de glicerol (compuesto que sirve para conservar la sangre congelada en bolsas hasta que los ciclistas la necesitasen). La Guardia Civil pidió explicaciones a estos organismos. "El ofrecimiento [a Merino] de la solución lavadora se hizo para evitar tener que destruirla ante su próxima caducidad", aclaró el general inspector de Sanidad de las Fuerzas Armadas, Juan Manuel Montero. "Y se le entregó en el convencimiento de que era para uso en el hospital de La Princesa, dado que el personal y el vehículo que recogieron las 50 cajas pertenecían a dicho centro".

El sumario es denso en fotografías y filmaciones de los principales implicados saliendo de los laboratorios y apartamentos que utilizaba la trama. También es prolijo en nombres ficticios y supuestas iniciales de ciclistas que están acompañadas de anotaciones sobre pagos de dinero. Por ejemplo, en un esquema / cuadro hecho por los acusados aparecen las iniciales B L K y junto a ellas la cifra de "450 euros". También sobresalen decenas de nombres de ciclistas: "Guri, Jorge, Zapatero, Etxebarria"; y en sus respectivas casillas, cantidades de dinero con la advertencia de "pagado" o "pendiente de pago".

En los registros efectuados en los dos laboratorios de la trama, la Guardia Civil intervino "una numerosa variedad de especialidades farmacéuticas conservadas en un frigorífico" de la calle Caídos de la División Azul, 20, de Madrid. "Se encontraron fármacos caducados o no autorizados en España y procedentes de países del Este, así como simulaciones de medicamentos, como el caso de la hormona Jintropin, procedente de laboratorios clandestinos de China y comercializada por medio de Internet". En otro apartamento de la calle Alonso Cano, 53, "fueron intervenidos esteroides, anabolizantes, hormonas de crecimiento, eritropoyetina y medicamentos de uso veterinario, conservados en frío para su mantenimiento". Además, fueron halladas 158 bolsas de sangre y 45 de plasma, corerspondientes a decenas de deportistas, ya que podría haber cinco o seis bolsas por persona. "Cada bolsa estaba reseñada con un número, una fecha y, en algunos casos, un nombre sin identificar. También había dos máquinas ACP 215 para la congelación y almacenamiento de concentrados de hematíes y otra máquina para la descongelación de la sangre de las muestras", según el sumario.

Los agentes hallaron "un arcón frigorífico que contenía 90 bolsas de sangre o concentrados de hematíes, congeladas e identificadas mediante un número y una fecha". Las transfusiones a los ciclistas eran realizadas en habitaciones del hotel donde se alojaba el deportista en Madrid.

La fiscalía de Madrid atribuye a los implicados un delito contra la salud pública. Ante el juez admitieron haber favorecido el dopaje, pero adujeron que ello carece de tipificación penal en España. En este caso, cada corredor se autotransfunde su propia sangre. El delito radicaría, según ha explicado el fiscal jefe Manuel Moix, en la forma en que son conservadas las bolsas de sangre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 2006