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Raynaud dimite como portavoz del PP en Sevilla al optar Arenas por Becerril

El grupo popular se queda descabezado a un año de las elecciones

La candidatura del PP a la alcaldía de Sevilla se ha cobrado la cabeza del portavoz municipal, Jaime Raynaud, quien hasta el pasado viernes aspiraba a repetir como número uno. La apuesta sin matices de la dirección regional por la senadora y ex alcaldesa, Soledad Becerril, forzó ayer a Raynaud a dimitir como portavoz, aunque seguirá en el Ayuntamiento hasta las elecciones de 2007. Becerril, mientras, sigue deshojando la margarita de su regreso.

La confusa situación que atraviesa el PP en Sevilla se aclaró parcialmente la noche del viernes, en una cena a la que asistieron Raynaud, el presidente regional, Javier Arenas, y el secretario general, Juan Ignacio Zoido. En esa mesa, Arenas comunicó de forma explícita a Raynaud lo que era un secreto a voces en la cúpula regional: que su ciclo político como máximo referente del PP en Sevilla capital había acabado.

Se ponía así fin a un pulso soterrado entre Raynaud y su entorno con la dirección regional en el que ambos han tenido su cuota de responsabilidad. Los primeros porque no han querido darse por enterados de los movimientos de Arenas para buscar un candidato alternativo y han intentado adelantar los plazos para que Raynaud fuese designado cabeza de cartel. Y la dirección regional porque no le ha dicho a Raynaud que no se cuenta con él desde hace meses y ha alimentado las aspiraciones del hasta ahora portavoz con expresiones como que era "hoy por hoy el referente" del partido en Sevilla capital. La cúpula regional sí había transmitido a Raynaud que se estaba buscando otro candidato, pero, a la vez, le daba esperanzas en caso de que esta operación no prosperase.

En este callejón sin salida, el encuentro entre Arenas y Raynaud sirvió para despejar una parte del panorama. El portavoz municipal convocó ayer a la prensa, sin admitir preguntas, para anunciar su "dimisión irrevocable" tras una "larga y serena" reunión con Arenas y Zoido. Raynaud dijo que se marcha porque no quiere ser "un obstáculo" para la victoria de su partido en Sevilla. Se quedará como concejal de a pie hasta las elecciones de mayo de 2007. Alicia Martínez le sustituirá en la portavocía.

Como ha ocurrido en las últimas crisis provinciales del PP, este cambio tendrá repercusiones en el organigrama de la dirección regional. Así, Raynaud va a ser recolocado como vicesecretario general, aunque ayer todavía no se sabía qué competencias iba a tener. En la actualidad, sólo hay una vicesecretaría general, el teórico número tres del partido, que ostenta la alcaldesa de Fuengirola y diputada autonómica, Esperanza Oña. Está por ver si el nuevo cargo orgánico creado para Raynaud es ejecutivo o meramente representativo para darle una salida airosa. En la defenestración de María Jesús Botella como presidenta del PP de Córdoba se optó por darle una vicepresidencia regional, un puesto que en este partido carece de peso.

Ni sí ni no

La marcha de Raynaud parece despejar aún más el camino a Soledad Becerril como candidata del PP en Sevilla, aunque la dirección regional sostiene que la senadora no ha dado todavía una respuesta definitiva a la oferta que tiene sobre la mesa. Arenas y el líder del PP, Mariano Rajoy, han hecho ver a Becerril, según fuentes de este partido, la importancia de que lidere la lista.

Recuperar Sevilla se ha convertido para el PP en casi una cuestión de Estado, motivo por el que Arenas y Rajoy no han dudado en recurrir a Becerril, a quien las encuestas del PP le dan opciones de victoria clara. Si Becerril es o no la candidata no se sabrá, al menos, hasta el martes. Si definitivamente es, algo en lo que confían en la dirección regional, Becerril sería designada a finales de la próxima semana por el comité electoral nacional del PP, órgano que preside Arenas. Si Becerril, que fue alcaldesa de Sevilla entre 1995 y 1999, dice que no, algo que parece improbable, el candidato sería Juan Ignacio Zoido. Arenas no contribuyó ayer a despejar la candidatura de Becerril. "Puede ser que sí, puede ser que no", dijo.

Las reacciones en el resto de los partidos fueron de respeto hacia el ya ex portavoz. El PSOE mostró su reconocimiento hacia Raynaud y aseguró que su dimisión "abre una grave crisis interna" en el PP; el PA destacó su "honestidad"; IU, su afabilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 2006