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La policía desarticula una red que prostituía a mujeres chinas 'sin papeles' en Andalucía

En prisión cuatro miembros de la banda, que pudo obtener más de un millón de euros

La policía ha desarticulado una red que se dedicaba a la explotación sexual de al menos 16 mujeres chinas en Andalucía. Pilar Llorente, juez de Instrucción número 17 de Sevilla, ha ordenado el ingreso en prisión de cuatro personas que son los supuestos responsables de la red. Además hay otros cinco individuos implicados. Las 16 chicas localizadas estaban en situación irregular en España. Seis de ellas ya han sido expulsadas a China y a las demás se les ha abierto un expediente administrativo. El juez ha ordenado bloquear 16 cuentas bancarias que supuestamente utilizaba el grupo para blanquear el dinero. La policía calcula que han podido obtener más de un millón de euros de lucro con esta actividad.

"Es un grupo criminal integral pues traían a España a las mujeres, las obligaban a prostituirse y luego blanqueaban el dinero", explicó en rueda de prensa uno de los policías de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Sevilla que ha realizado la investigación.

Juan José López Garzón, delegado del Gobierno en Andalucía, contó que las mujeres llegaban a España con el convencimiento de que iban a trabajar en restaurantes o negocios de compatriotas pero cuando entraban en nuestro país eran obligadas a prostituirse.

Los responsables de la red disponían de pisos en Sevilla, Huelva, Cádiz y Algeciras (Cádiz) donde se producían los contactos entre los clientes y las prostitutas. El grupo anunciaba a las mujeres en la sección de relax de los diferentes medios de la prensa local. Las llamadas, siempre a móviles, las controlaban mujeres chinas que formaban parte de la dirección de la red. Ellas fijaban los precios y los "servicios" y derivaban al cliente hasta las viviendas o a hoteles.

Las jóvenes pasaban todo el día encerradas en los pisos, señalaron los investigadores. La "operadora" solía concertar citas de 20 minutos o una hora y cobraban entre 70 y 80 euros la hora, contó Enrique Álvarez Riestra, jefe superior de la Policía en Andalucía Occidental. El dinero que ganaban lo ingresaban en distintas cuentas bancarias y posteriormente lo transferían al Banco de China.

En el piso de Algeciras, situado en la calle Aníbal, los agentes han encontrado un zulo en el salón, debajo del sofá, de unos cuatro metros cuadrados. Un espacio donde supuestamente encerraban a las mujeres para coaccionarlas y amenazarlas y obligarlas así a seguir ejerciendo la prostitución. El habitáculo estaba cubierto de plástico para impermeabilizarlo y dentro había restos de comida.

900 permisos falsos

Una de las detenidas es una mujer china propietaria de una gestoría en el barrio madrileño de Hortaleza, que tramitó la legalización de las mujeres afectadas en este caso ante la Delegación del Gobierno de Madrid. Ella y un ciudadano taiwanes habían cobrado por hacer esos trámites aunque toda la documentación presentada estaba falsificada. La policía piensa que el despacho ha podido tramitar alrededor de 900 solicitudes de permisos de residencia y trabajo a favor de nacionales de China.

Este grupo se diferencia de otras redes de prostitución de extranjeras por "el secretismo que dificultó la investigación", manifestaron los agentes de la Brigada de Extranjería de Sevilla. "Puede ser la operación contra la prostitución más importante que se ha hecho nunca en Andalucía por la estructura que había montado la banda y por su forma de proceder. Nada más recaudar el dinero lo ingresaban en cuentas bancarias y lo transferían a China", manifestó Juan Rojo, el comisario jefe de la Policía en Sevilla. La Interpol está intentando localizar los movimientos que ha seguido el dinero tanto en China como en Bélgica donde operaban con dos tarjetas bancarias, explicó Juan Rojo.

La policía ha registrado nueve pisos en Andalucía: tres en Sevilla, dos en Algeciras, uno en Huelva, uno en Cádiz y dos en San Roque. La operación, que se inició en enero, se ha llamado Liaoning por el nombre de la zona de China donde eran reclutadas las mujeres. En la misma han sido intervenidas 30 cuentas corrientes, 3.000 euros en efectivo, seis teléfonos móviles, ocho ordenadores portátiles con conexión a Internet y webcam para ofrecerse a los clientes, certificaciones de empadronamiento y dos tarjetas de crédito de un banco belga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006