Reportaje:

Fuga en una bolsa de basura

Un preso colombiano se escapa de la prisión provincial de Santander ayudado por otros internos y a plena luz del día

Sucedió el pasado martes 30 de mayo. Jefferson Escobar Franco, un preso preventivo de 27 años y a la espera de juicio desde diciembre de 2004 por presunto homicidio, saltó por la ventana de una de las dependencias de la prisión provincial de Santander y, por el tejado del garaje anexo al edificio principal, llegó hasta la calle. A plena luz del día, y con las cámaras de vigilancia del centro penitenciario grabando parte de la secuencia de la fuga, el preso abandonó la prisión en un intervalo horario que, según datos oficiales, se produjo entre las once y media y la una de la tarde.

Cuando los funcionarios procedieron a efectuar el habitual recuento, echaron en falta a Escobar, e inmediatamente se puso en marcha la búsqueda dentro de la prisión, que resultó infructuosa, y se alertó a las fuerzas de seguridad para que trataran de localizar al fugado, tanto en Cantabria como en el resto de España.

Uno de los cómplices llevó la bolsa desde la zona de duchas hasta la puerta principal

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha enviado dos inspectoras a Santander, que estuvieron recabando información el pasado miércoles y jueves, durante los dos días siguientes a la fuga del preso colombiano. Nada ha trascendido de la investigación efectuada por ambas inspectoras, pero tras analizar las cintas que obran en poder del organismo oficial y que fueron grabadas por las cámaras de vigilancia del recinto, la Delegación del Gobierno emitió una nota: "Todo apunta a que el interno contó con la ayuda de otros reclusos para evadirse ocultándose en una bolsa de basura", reza el comunicado.

Según fuentes de la investigación, la bolsa fue transportada por dos de los internos que realizan tareas de porteo dentro de la cárcel. Uno de ellos trasladó la bolsa desde la zona de duchas hasta la zona de la puerta principal, y por su gran peso necesitó usar un carretillo especial para el traslado de paquetes, que le fue proporcionado por otro de los internos. La bolsa llegó de esta manera a un cuarto donde se depositan otras basuras, y que cuenta con una ventana al exterior, ya que la dependencia forma parte de la antigua vivienda del administrador de la prisión.

Desde allí, Jefferson Escobar saltó al tejado del garaje contiguo y alcanzó la calle, donde no se descarta que le estuvieran esperando. Durante esta maniobra de traslado de bolsas en el interior de la prisión es normal la presencia de un funcionario, pero ese día no había ninguno. Además, y a pesar de que las cámaras de vigilancia estaban funcionando, nadie se apercibió de la fuga que las propias cámaras estaban registrando.

Los funcionarios guardan absoluto silencio sobre lo ocurrido. El abogado de Jefferson Escobar, Alberto Aldecoa, ha mostrado su sorpresa por la fuga protagonizada por su defendido: "En ningún momento tuve la sensación de que planeara algo semejante, que, por otra parte, resulta sumamente perjudicial para el caso", afirma el letrado. "Está claro que con dos fugas las posibilidades de defensa se ven reducidas al mínimo", recalca. "Llevo ya muchos años de actividad profesional, y nunca me había ocurrido algo parecido. Sí que es cierto que Jefferson es un hombre de carácter reservado, del que nunca sabes lo que piensa, y que incluso a mí me daba pocos datos sobre los hechos por los que estaba en espera de juicio", insiste Aldecoa.

"La forma en que se desarrolla todo parece indicar una gran planificación, y que la fuga no es ni mucho menos casual", concluye el letrado.

Escobar permanecía encarcelado por el presunto homicidio de un hombre de 33 años el 22 de marzo de 2002 frente a una discoteca de la localidad cántabra de Castro Urdiales, al que asestó más de una decena de puñaladas, en una agresión que fue grabada por las cámaras de seguridad del local. Inmediatamente después del incidente, huyó a Colombia, donde estuvo hasta diciembre de 2004, cuando fue capturado por la policía colombiana y extraditado a España, para ser ingresado en la prisión provincial de Santander hace ahora casi un año.

Tras la fuga, ya han sido cursadas las ordenes de busca y captura tanto nacional como internacional a través de Interpol, lo que indica que las fuerzas de seguridad dan casi por seguro que el evadido ya no está en España.

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