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Kazajistán acude al rescate de Saiz

Los ferrocarriles kazajos relevan al Liberty en el patrocinio del equipo ciclista

Los ferrocarriles kazajos financiarán a Manolo Saiz un equipo ciclista con el nombre de la capital de Kazajistán. Así contado, suena a delirio surrealista, pero conocida la personalidad sanguínea y volcánica de Saiz, su increíble capacidad para salir vivo de todas las crisis, y conocidos los curiosos vericuetos recorridos por el ciclismo mundial los últimos años, no debería extrañar a nadie: es verdad.

Desde el limbo jurídico en el que se encuentra -ni imputado, ni interrogado, ni acusado, ni sometido a ningún tipo de restricción-, desde el aislamiento al que le someten las fuerzas que mueven el ciclismo mundial -los equipos, la UCI, el Tour-, apenas 10 días después de que le dejara en libertad la Guardia Civil, Manolo Saiz ha desplegado una frenética actividad las últimas 72 horas que le ha llevado a viajar a Astana, la capital de Kazajistán, antigua república soviética, donde ha firmado un contrato de patrocinio con la Kazajistán Temir Zholy -compañía estatal de ferrocarriles- que le financiará los próximos dos años y medio su equipo ciclista, sin patrocinio después de que la compañía estadounidense Liberty Seguros lo cancelara la semana pasada.

El contrato supera los ocho millones de euros anuales, según fuentes del equipo

El contrato, que según fuentes del equipo supera los ocho millones de euros anuales, más incluso de lo que asignaba Liberty, y que no está ligado a su participación en el Tour, le permite al acosado Manolo Saiz encontrar una posición de fuerza desde la que dar un paso atrás -el director cántabro no descarta dimitir temporalmente para manejarse con libertad en las maniobras de su defensa- para afrontar sus dos próximos desafíos: la exculpación absoluta en el caso Eufemiano, la trama de dopaje desarticulada por la Guardia Civil con la Operación Puerto, y la participación del maillot azul turquesa, sol kazajo incluido, del Astana-Wurth, el nuevo nombre oficial de su equipo, en el próximo Tour. Astana, la Brasilia de Asia, es una espectacular ciudad artificial y en plena construcción fundada en medio del altiplano de Kazajistán, un país que comparte fronteras con Rusia, China, Azerbaiyán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Turkmenistán.

Poco después de que Liberty anunciara el fin de su patrocinio, el 25 de mayo, Manolo Saiz recibió un nítido mensaje de Alexander Vinokúrov, su líder para el Tour y, además, héroe nacional deportivo kazajo. "Manolo, yo voy a correr el Tour", le dijo Vinokúrov a su director. "Si no puede ser contigo, dímelo, inmediatamente me buscaré otro equipo u otro patrocinador". No necesitó más Saiz para acelerar los contactos que mantenía desde hace meses con su amigo Danial Ajmetov, quien aparte de ser el primer ministro de Kazajistán, e ingeniero de la revolución económica de un enorme país de 15 millones de habitantes y grandes reservas de petróleo y gas natural, es también ex ciclista profesional, globero por devoción y presidente de la federación ciclista de la república asiática y ex soviética. "Ya teníamos avanzadas las líneas generales de un proyecto común desde hace tiempo", indican en el equipo, "y la retirada de Liberty nos ha obligado a adelantarlo todo". Actualmente, aparte de Vinokúrov, otros tres ciclistas kazajos -Andréi Kasheckin, Serguéi Yakovlev y Assan Bazayev- corren en el equipo de Saiz, quien también proyecta la creación de un filial para controlar la importante cantera ciclista de Kazajistán.

Mientras Saiz piensa que su futuro judicial se aclarará sin dudas las próximas semanas, más problemática considera su reinserción en el medio ciclista, un mundillo en el que él ha sido indiscutible protagonista -a todos los niveles- los últimos años, pero que le ha hecho saber indirectamente estos días, después de conocer su detención junto a los médicos Eufemiano Fuentes y José Luis Merino Batres su condición de indeseable. Una condición que es más un deseo que una posibilidad real: pese a que la asociación internacional de equipos, de la que es vicepresidente, le pidió el jueves que dimitiera; pese a que las dos grandes que quedan por disputarse -Vuelta y Tour- le recuerdan sus "desplantes y soberbia" durante la negociación del ProTour y no quieren oír ni hablar ni siquiera de la posibilidad de que pese a su posible dimisión su equipo pudiera ser invitado; y pese a que todos le recuerdan que después del positivo de Roberto Heras en la pasada Vuelta, su equipo se encontraba en una especie de libertad condicional dentro de la Liga mundial, la decisión final de su exclusión corresponde al comité de licencias del ProTour, que preside el juez suizo Pierre Zapelli y que sólo actuará cuando cuente en su poder con información oficial sobre el verdadero alcance de la implicación de Saiz, y de sus corredores, en la trama dopante de Eufemiano Fuentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de junio de 2006